Crítica de 'La averia' - Masteatro

Crítica de ‘La averia’

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El peligro de extraviarse.

Me advirtieron en su día -como apunte de dirección- que cuando un personaje hacía su entrada trayendo consigo una maleta, podría ser el inicio de algo tremendo, oscuro, insondable; algo así como un listo para el abordaje a cualquier acción dramática que se precie, ya sea esa traslación “ácida, crítica, y por momentos trágica” que propone y dispone Blanca Portillo para este cuento adaptado del suizo Dürrenmatt (1921-1990), aunque, de lo que no cabe la menor duda es que con la aparición de un personaje como Traps, su maleta y un “accidente”, esta directora -y cito- nos llevará hacia las profundidades del hombre y de la sociedad que nos ha tocado vivir.

Trap, nuestro viajero (García-Pérez), se extravía y desemboca -caprichoso fatum- en un limbo perverso. Allí lo acogerán unos ancianos aparentemente torpones, quisquillosos y apartados del mundanal ruido, y conducirán, o más bien, reconducirán a nuestro desvalido viajero a su camino, o a su solución, o a su redención. Para ello, asistiremos con él a una cena donde García Márquez habría degustado encantado -nunca mejor dicho- la vianda que Mademoiselle Simone (Portillo) empezará a servir diligentemente pasando ante sus ojos de servil ama a suma sacerdotisa. ¿Que cómo? E ahí el quid de la cuestión que ustedes descubrirán viendo este montaje. También descubrirán cómo la cena se transforma en ritual, cómo las preguntas ametralladoras de un fiscal, un juez y un abogado jubilados toman el cariz de un juicio a nuestra prepotencia, a nuestros alardes, a nuestros desatinos; serán testigos y jurado de cómo lo que aparentemente es caduco o inservible -la vejez- se agiganta y fortalece para agarrar la mezquindad del ser humano por los cuernos y dejarnos con la duda de si es justo sobrepasar la finísima línea divisoria de lo políticamente correcto o lo vitalmente necesario. El patio de butacas se encenderá tímidamente para hacernos partícipes de la sed de justicia de estos abuelos mitad humanos mitad fieras; la cuarta pared se quebrará para que ellos, no satisfechos tras haber masacrado el ánimo/el ánima del viajero perdido en el laberinto sin sacerdotisa que lo ampare, nos increpe y nos meta el dedo pirandelliano en el ojo para que nos demos cuenta de que justicia y ley no son la misma cosa. Ya en “La visita de la vieja dama” -otra viajera con su equipaje- Dürrenmatt consigue que la víctima adquiera grandeza a través del reconocimiento de la culpa en un mundo, tal y como afirma el autor, que “no es más que algo monstruoso, un enigma de desgracias que deben ser aceptadas”.

La soberbia actoral -todo ademán, toda cadencia, todo movimiento encandila- se reparte equitativamente, aunque debo reconocer mi fascinación por Asier Etxeandia: si García Márquez se hubiera sentido como en casa con las incursiones que hace Portillo en su realismo mágico para amenizar la velada, Dickens se habría sumado al festín contemplando sin parar a Zorn, fiscal al que le da vida este actor. O Fernando Soto -Pilet- concentrando sus humores, su pasado y su sabiduría, con pasmosa grandiosidad; así como el uso de la luz (Pedro Yagüe) creando mínimas atmósferas que oscilan desde lo gótico al cuento más inocente. Música original (Pablo Salinas) envolvente a la que se van superponiendo o intercalando efectos, voces, fantasmagóricos, inquietantes.

Tal vez algo excesiva su duración y un final resuelto en un abrir y cerrar de ojos, sin embargo, el Lope se ha puesto en pie y la ovación -intensa- ha demostrado que Portillo ha logrado su objetivo: la alfombra se ha levantado: la suciedad ha quedado a la vista de todos: un casualidad -siempre el seguro azar, como diría el poeta…- nos conduce o nos extravía y sólo nuestra conciencia nos ayudará a reconducirnos, y si no, sólo habrá que visitar esta casa con sus abuelos jubilados y probar las delicias preparadas en los fogones de Mademoiselle Simone: un juicio y una cena se nos servirán en bandeja. Bon appétit.

LA AVERÍA
De Friedrich Dürrenmatt
Dirección: Blanca Portillo
Reparto: Daniel Grao, Fernando Soto, J. L. García-Pérez, Asier Etxeandia, J. L. Torrijo y Blanca Portillo
Una producción de Avance P.T, Entrecajas P.T y Teatro Arriaga Antzokia
Teatro Lope de Vega, Sevilla, del 21 al 25 de Marzo

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