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Crítica de 'Ivan i els gossos' - Masteatro
Ivan i els gossos

Crítica de ‘Ivan i els gossos’

Ivan i els gossos

Ivan Mishukov ahora tiene veinte años y seguramente paseará por las calles de Moscú y será observado por el resto de los viandantes como un joven cualquiera. Pero él no mirará a los ojos de la gente de la misma forma que lo hacen ellos. Seguramente el temor, la inseguridad que le provoque el hombre siempre estará inmerso en lo más profundo de su corazón. Solamente cuando pase al lado de esos perros podrá sentirse a resguardo. Ivan a los cuatro años huyó de casa y estuvo viviendo con una jauría de perros que le protegieron hasta que fue cogido por la policía y recluido en un orfanato. Esta historia es real. Sucedió en el año 1996 y en el 2009 Hattie Naylor escribió Ivan and the dogs, un texto dramatúrgico que primero se pasó por la radio consiguiendo el Tinniswood Award al mejor drama original. Después saltó a platea con éxito y ahora ha llegado al Teatre Lliure de Gracia para durante una semana ofrecer esta historia de miseria humana y de solidaridad animal.

El ser humano es el animal más inteligente y desarrollado de este mundo, pero también el más cruel. Esta es la reflexión que uno se termina haciendo al ver el monólogo. Pau Carrió ha escogido este texto dentro del ciclo de Memoria Europea- Rusia siglo XX para contar una historia real que retrata la cara más salvaje del ser humano contextualizada en una época y una sociedad muy pobre y miserable. La historia es terrible, debido a los problemas económicos de su madre y a los maltratos del novio, Ivan decide huir de su casa. Si no se va él, acabarán ellos por abandonarle. En la calle se encuentra con mendigos, borrachos, niños que malviven bajo tierra, drogados, miseria mucha miseria. Pero también se encuentra la opulencia de las grandes calles, de los restaurantes llenos de gangsters, gordos y comiendo sin cesar. El contraste más descarnado que a ojos de un infante aún se vuelve más incomprensible. Por eso la salvación de este crío solo podía estar en la aparición de una jauría de perros quienes terminan adoptándole. Es la historia de otro niño salvaje dentro de la estirpe de Rómulo y Remo, Mowgli o Tarzán. Pero esto no es Disney. Estos es un retrato de la animalización de un niño para huir de los humanos y salvar así su piel.

El director ha dado la oportunidad de explotar ese personaje a un joven actor que ha ido poco a poco asomando la cabeza en el plantel teatral catalán. Pol López ya logró un amplio reconocimiento y una nominación a los premios Butaca 2010 al mejor actor de repartimiento por su papel de Bobby en American Buffalo de David Mamet dirigido por Julio Manrique. Y ahora, aunque por poco tiempo, le ha llegado el papel que le consagra. Su interpretación empieza fría, pero poco a poco mientras el dramatismo de la historia va haciendo mella él se va soltando, sin titubeos. Su transformación animal se materializa en sus aullidos y en sus movimientos, pero también cuando retrata la gente que se encuentra, por ejemplo cuando habla como un gangster que devora sus ostras en el restaurante.

Pol López está solo en un escenario vacío. Sólo hay a sus pies una lona plástica negra, pero este material, simple, pobre, lo aprovecha el intérprete para explicar distintos pasajes de la aventura: cuando baja al agujero donde están los niños drogadictos, para dar forma al novio de su madre y golpearlo o, en una de las imágenes más bonitas, para correr con sus perros en total libertad. Sin duda una decisión muy acertada por parte del director. Igual que el juego de las luces que mediante su intensidad y su posición van marcando los saltos de tiempo de la historia, subrayando los distintos episodios del drama.

Con Ivan i els gossos hay que agradecer a Pau Carrió, mediante el fabuloso texto de Hattie Naylor, que nos recuerda que si bien vamos mal, directos a la miseria, la naturaleza humana aún puede ser más salvaje. Y le demos las gracias también para dar la voz a Pol López, un actor de mirada limpia y de gesto verdadero que al final del texto nos recuerda que en el fondo de los ojos yace la bondad o maldad del animal, depende de si es perro o humano.

Ivan i els gossos de Hattie Naylor.
Dirigida por Pau Carrió.
Interpretada por Pol López.
Monólogo dramático basado en hechos reales.
En el Teatre Lliure de Gracia hasta el 25 de noviembre.

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