Invencible, la sátira social que muestra la crudeza de las relaciones
Invencible Torben Betts

Crítica de ‘Invencible’

Tras un año de gira y éxitos cosechados en la Península, llega a Canarias, al Teatro Cuyás, Invencible, la exitosa pieza de uno de los jóvenes dramaturgos ingleses de moda, Torben Betts.

MasTeatro acudió a su cita con mucho entusiasmo, esperando ver esta sátira social en la que se enfrentan dos familias de clase social media, con niveles culturales diferentes y maneras de entender la vida diametralmente opuestas.

Los actores son brillantes, todos actores de cine, televisión y teatro. Jugando sus papeles en la escena de manera sobresaliente. Además contamos con la traducción de Jordi Galcerán (dramaturgo catalán, aclamado por sus obras ‘El Método Grönholm’ y ‘El Crédito’). La dirección de Invencible es del famoso Daniel Veronese.

Otra producción de Trasgo (de los pocos que se pueden permitir abrir la obra con música de Rufus Wainwright), que cuenta con el mismo equipo creativo que ‘La Mentira’. Y no sólo eso, sino que además en muchas ocasiones se deja de lado la sátira social para centrarse en lo que parece: la imposibilidad de la monogamia.

Tenemos a una pareja compuesta por Emilia y Julio (Maribel Verdú y Jorge Bosch), de clase social media alta. Que se ha mudado a un barrio de Madrid para luego acabar en la Moraleja. Julio trabaja como freelance desde casa, tienen dos hijos (menores de 7) y Emilia es crítica de cine, está metida en Amnistía Internacional, organizaciones feministas y anticapitalistas y vende sus propios cuadros.

El nivel cultural de Emilia, su rechazo por el fútbol que adormece a las masas, por la propiedad privada, por la institucionalización del matrimonio, por privatización de la educación, los centros comerciales, el elitismo del Arte, y la defensa armada de un país; debieran ser valores y causas que defienda una sociedad avanzada. Pero todo queda truncado cuando la directiva de este espectáculo le da a Emilia el brochazo de ser una mujer que no está en su sano juicio. Tiene un trastorno obsesivo compulsivo, que ella misma reconoce tener una pedrada y todos la tachan de neorótica. Una mujer que tiene un dolor profundo que la ha llevado a meterse en innumerables causas sin ánimo de lucro. Una mujer que está desequilibrada e incluso pintó una colección de cuadros donde chorreaba pintura y llega a nombrar su equivalencia con el mayor representante del action painting, Jackson Pollock.

Es una verdadera lástima escuchar al público como critica durante la obra a un personaje como Emilia, por excéntrica y por histérica. Así que el espectador simpatiza con la segunda pareja: Laura y Pablo (Pilar Castro y Jorge Calvo). Una pareja de clase media baja. Él cartero y ella ama de casa. Con dos hijas en común y uno mayor en Afganistán como soldado. Y un gato llamado Invencible. Una pareja más auténtica, cercana, “normal”. Que entienden que Marx hizo pelis muy graciosas, aunque prefieren a Chiquito.

Pese a todo, la obra tiene momentos de humor potentes como cuando Pablo trae dos cuadros suyos a casa de Emilia para que ella le diga si tiene talento para seguir pintando. Y el mejor momento de la obra se produce cuando las dos mujeres se abrazan, cuando se ve que aún siendo diferentes, se entienden desde lo más profundo del ser.

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