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Crítica de Infàmia

Una de las voces catalanas más reconocidas en los últimos seis años es la de Pere Riera. Año tras año presenta nuevas piezas teatrales que desde la comedia, el drama o el thriller les imprime su propio sello personal, piezas esencialmente teatrales y que suponen un gran vehículo de lucimiento para los intérpretes. Este es el caso de Infàmia, un thriller cuya historia la protagonizan cuatro actores. Pere Riera nos presenta así un homenaje a los actores en un juego de espejos de falsos reflejos.

¿Y qué son los actores? Gente que trabaja para engañarnos, de la manera más seria posible, pero siempre fijados en el juego de la mentira. Y eso están intentando hacer estos cuatros personajes. En primer lugar están dos jóvenes actores, Sara (Anna Moliner) y Aleix (Francesc Ferrer). Están ensayando Hamlet. Ella se presenta dentro de pocos días para el cásting y posiciona para el papel de Ofelia. Él, un actor a priori con menos compromiso que ella, le ayuda replicando su papel desde el de Hamlet. Ejerciendo de maestra dura e inflexible (con momentos de cierta retórica militar) está Eva Dolç (Emma Vilarassau), una diva del teatro retirada y que aboca su pasión y compromiso sobre los dos jóvenes. Durante uno de estos ensayos aparece de la nada Toni (Jordi Boixaderas), un actor reconocido, antiguo amigo y compañero de tablas de Dolç. Viene a rescatar a la diva y a presentarle un proyecto teatral para que se una a él.

He aquí la historia, he aquí dos objetivos. Por un lado, el preparar a la actriz para el cásting de Ofelia. Por otro, el convencer a Eva Dolç de hacer una obra con Toni y recuperarla para el teatro. El primero es el que ocupa todo el espacio narrativo y escénico y en el cual a través de él vemos la evolución del ensayo, de los actores y de los dos profesores a través de unas lecciones crueles donde se mezclan los miedos de los actores con los de sus personajes. Por debajo pero asomando la cabeza cada vez con más insistencia, está la línea narrativa que conduce el objetivo de Toni. Pere Riera sabe nadar entre estos dos objetivos y va dosificando la información para que cada vez nos vayamos preguntando más cosas sobre el pasado traumático de esta mujer y sobre el porqué de su decisión irrevocable. Y para eso crea el personaje de Toni, un personaje mefistofélico. Este adjetivo que el propio Riera utiliza en la nota de prensa de la obra conduce a cierta confusión. La estrategia de manipulación del personaje de Toni se intuye y uno tiende a reflexionar sobre sus motivos reales. Mefistófeles pero es más astuto que malvado.

La dramaturgia del autor convida en todo momento a la reflexión del público. Pere Riera nunca ha prescindido de él, ni lo hace aquí, ni en la excelente Barcelona, ni en Desclassificats, ni en ninguna de sus otras obras. Es decir, sus relatos piden una atención, una implicación del público para que éste construya la historia y ate lazos en su cabeza. Esta vez además se permite hablar del oficio del actor, de verter reflexiones ácidas y humanas sobre éste, pero además le toma la medida al papel del público. De esta forma se llega a un punto dramático donde las actrices se preguntan sobre su aceptación o no por parte del público. Las miradas hacia las gradas nos piden la aprobación. No creo que sea necesario dársela, es probablemente el único momento que se me antoja artificial en toda la obra. Perdonen, a lo mejor es buscarle a tres pies al gato. Pero cuando las interpretaciones están tan ajustadas, discurren con tanta naturalidad, sucede este momento tan falso.

Aun así, las interpretaciones del cuarteto son muy notables, dando un excelente a Jordi Boixaderas y a Emma Vilarassau, que aunque durante mucha parte de la obra le vemos ciertos tics muy propios de ella, se mantiene contenida y su culminación dramática es fantástica. He aquí otra muestra del talento de Pere Riera, homenajeando el oficio del actor y apuntando también un homenaje a Shakespeare a través de su personaje más universal.

Infàmia de Pere Riera

Dirigida por Pere Riera

Interpretada por Emma Vilarassau, Jordi Boixaderas, Anna Moliné y Francesc Ferrer.

Thriller dramático sobre el oficio del actor.

Hasta el 10 de abril en La Villarroel.

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