Crítica de Goodbye Barcelona
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Crítica de Goodbye Barcelona

 

En el Arcola, un pequeño teatro de Londres, en el 2011, se recuperó parte de la memoria histórica de la Guerra Civil Española. Durante cinco semanas se representó con éxito de público y crítica el musical Goodbye Barcelona, una obra, basado en hecho reales, que narra la implicación de brigadistas ingleses en el conflicto para defender la república y combatir las tropas de Franco. Judith Johnson y KS Lewkowicz desconocían esta parte de su historia hasta que leyeron un artículo del diario inglés The Guardian donde recogían una serie de testimonios supervivientes que habían sido brigadistas internacionales y que había estado en España. Lo que dijeron aquellos hombres encendió el interés de los dramaturgos que empezaron a investigar por su cuenta, entrevistando a otros cinco soldados vivos. Al final con todo el material que recogieron decidieron escribir esta oda a unos héroes que se metieron en una guerra que nada tenía que ver con ellos, pero a la cual fueron empujados por sus ideales. Coincidió así con el 75 aniversario de la Guerra Civil Española. Esta historia, como debía ser, ha llegado a Barcelona. La programa el Teatre del Raval des del 26 de setiembre.

La producción catalana consta de nueve actores y tres músicos, está dirigida por Fran Arráez (dirección escénica) y Dani Campos (dirección musical)  y en ella se escuchan una combinación de estilos que incluyen música española y canciones de marcha tradicional de los brigadistas. La adaptación dramatúrgica corre a cargo de Carlos Be y logra mantener el drama realista del original. Durante dos horas se cuenta el viaje de Sam un joven idealista británico que decide enrolarse con los brigadistas para ir a España y como después su madre decide irle a buscar en un periplo desesperado.

Sin innovar mucho en cuanto al género bélico, cabe decir que la historia juega su gran baza en lo situacional, en lo realista de los hechos que cuenta. Cuando hablan de las diferencias entre los republicanos (comunistas, anarquistas,…) es porque así fue; cuando los personajes se quejan de la falta de armamento porque Francia impide su llegada está bien documentado; cuando cantan al Jarama, es porque allí estaban. Ahí radica el valor de la propuesta, en el hacer memoria de un conflicto, recordar los detalles y los dramas personales de una guerra en el que Europa también jugó su papel.

Pero hay que decir que se podría esperar más de este musical. En primer lugar, el teatro. Nos gusta el Teatre del Raval porque es pequeño, clásico, de barrio, que remite a ese teatro de la infancia. Pero genera dudas en cuanto a la adecuación para los musicales. Tuvimos la mala suerte de tener las butacas cerca de los músicos y durante gran parte de la obra escuchábamos más a los músicos que a los intérpretes cantar. Como tampoco tiene foso para la orquestra no veo una fácil solución para esto. En segundo lugar, el elenco podría haber sido más potente dada la envergadura del proyecto. El actor Pau Quero se le ve un poco verde para afrontar este protagonista quien le hubiera ido mejor otra voz más intensa y con más verdad interpretativa (hay que decir que el personaje no está bien dibujado, con muy poca evolución), y la chica, Carol Rovira, aunque sí que tiene una bonita voz también le falta más registro como actriz.

Si que aciertan en el dibujo de algunos secundarios como son los personajes de Jack y Esteve bien compuestos por Pep Papell y Antonio del Valle, que junto con Joan Vázquez (cuyo personaje, George, tampoco es que tenga mucha miga) cantan muy bien con las voces que piden justamente sus personajes. Justamente es cuando canta del Valle junto con Carme Mateu quien logra los momentos más emotivos de la función. Mateu da voz y cuerpo a la madre y está fantástica, con aplomo, en un personaje que media entre sus convicciones ideológicas y su sufrimiento como madre. También hay que aplaudir las intervenciones bocales de Manuela Nieto como la madre de la República, la Pasionaria.

El musical, financiado por crowfunding, tiene una escenografía compuesta por cajas de madera, sacos, mesas. Refleja bien la escasez de recursos en que se mueven los personajes, pero si fuera más grande, podríamos disfrutar de unos cambios de escenario que ayudarían a situarlos en la geografía. Pero lo que no hace el decorado lo logra el texto.

De momento este musical está llenando la platea. El tema aquí en Barcelona adivinarán de que es sensible. Pero también podría serlo en Madrid, en Sevilla, en Bilbao o en cualquier ciudad española. Cabe recordar que ha pasado y dejarse llevar por la emoción.

 

Goodbye Barcelona de Judith Johnson y Karl Lewkowicz.

Dirigido por Fran Arráez y Dani Campos.

Interpretado por Pau Quero, Carol Rovira, Carme Mateu, Pep Papell, Antonio del Valle, Joan Vazquez, Manuela Nieto, Gara Roda y David Mauricio.

Musical bélico e histórico.

Desde el 26 de setiembre en el Teatre del Raval.

 

 

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