Crítica de 'Forever Young' - Masteatro

Crítica de ‘Forever Young’

‘Forever Young’ presenta un concepto de musical poco recurrente en la producción teatral española, donde estamos habituados a las grandes producciones heredadas de Broadway y Londres y a los musicales de pequeño formato, con pocos actores y una puesta en escena mucho más discreta. Esta propuesta nos sitúa a medio camino, con sólo siete actores, coreografías mucho menos sofisticadas, pero un nivel sobresaliente en cuanto a dirección, interpretación y canto.

La versión española de ‘Forever Young’ corre a cargo de Tricicle, que asume también la dirección y la actualización del algunas partes del texto para hacerlo más cercano al público de nuestro país –por el camino también se han quedado algunas canciones originales, que han sido sustituidas por temas en español–. Y es que este musical tiene otra particularidad en el plano musical: todas las canciones son grandes éxitos del pop y el rock de todos los tiempos, con letras de The Arrows, Led Zeppelin, Nirvana, Alphaville, Gloria Gaynor, The Beatles, The Rolling Stones, Bob Marley, The Eagles, Bob Dylan o Lou Reed, entre otros.
 
La acción se sitúa en una residencia para artistas en el año 2050, donde un grupo de seis ancianos –representados por actores jóvenes– hacen un alegato al Carpe diem y a las ganas de vivir representando piezas musicales y teatrales como parte de su diversión diaria en la residencia. La séptima en discordia es la enfermera, representada por Edith Salazar, conocida por su paso por Operación Triunfo como profesora de técnica vocal y canto. Aunque su trabajo como actriz sea quizá de los más flojos, a la hora de cantar se enfrenta a los registros más complejos.
 
Aquí no encontramos la estructura clásica dividida en tres partes, sino una simple correlación de momentos cómicos, canciones y situaciones burlescas protagonizadas por seis viejas glorias de la música y la interpretación. Tampoco la escenografía o la iluminación son especialmente destacables, ya que todo el peso recae sobre el magnífico trabajo de los actores-cantantes. El resultado es un cóctel divertido, bien elaborado e inteligente, que garantiza risas desde que se levanta el telón hasta que se cierra. Y en el transfondo, un canto a la eterna juventud con algún que otro mensaje para reflexionar sobre la soledad de nuestros mayores.

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