Crítica de "En la solitud dels camps de cotó" - Masteatro
En la solitud dels camps de cotó

Crítica de «En la solitud dels camps de cotó»

Los textos de Bernard-Marie Koltès son un reto para cualquier artista, tanto a nivel poético como intelectual. Y En la solitud dels camps de cotó no es ninguna excepción. En él, dos desconocidos se encuentran bajo una aparente casualidad y discuten sobre el deseo que les une. Son dos hombres, pero en realidad podrían ser las dos caras del mismo y la magnética unión que hay entre ellas: La racionalidad y la sensorialidad, la rigidez y el desenfreno.

En la versión dirigida por Joan Ollé, Ivan Benet interpreta al cliente, un hombre del mundo de arriba, un lugar regido por la ley y la luz eléctrica en el que las normas y el control predicen la vida. El segundo, el dealer Andreu Benito, es un hombre de la oscuridad, de un mundo en el que el humano se fusiona con el animal y la pulsión es la que manda. El diálogo entre ambos personajes es un cruce de monólogos llenos de intrincadas metáforas.

Todo en la obra son comuniones contradictorias: desde las diferencias entre los personajes hasta la dificultad del texto y la belleza de su poesía. También refleja la inestabilidad la puesta en escena, que coloca a los actores sobre una plataforma que se balancea en momentos. Por su lado, la iluminación de Lionel Spycher se caracteriza por contraluces duros que destacan la oscuridad de la pieza.

Benet ofrece una desgarrada interpretación en la que plasma a la vez miedo y curiosidad por la bajada a los avernos. Se intuye en él la desesperación del cliente y los esfuerzos que hace por no admitir sus oscuros anhelos. La frágil autojustificación en la que se esconde es fácilmente derrumbada por un sosegado y tranquilo Benito, quien acaba implacablemente con los razonamientos de su compañero en un tour de force de nivel.

La dificultad del texto recae en que no se nombra en él ningún anhelo concreto. Las percepciones e interpretaciones posibles son infinitas. Y esta abstracción es la que convierte la obra en una propuesta arriesgada, no apta para todos los públicos. Y es que Koltès es un reto sobre las tablas pero también en las butacas. Para los que estén dispuestos a vivirlo, esta será una intrincada experiencia sobre el magnetismo entre los polos opuestos y la potencia del deseo de lo prohibido.

En la solitud dels camps de cotó de Bernard-Marie Koltès

Dirigido por Joan Ollé

Interpretado por Andreu Benet e Ivan Benito

Hasta el 19 de febrero en la sala pequeña del TNC

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