Crítica de 'Els missatgers no arriben mai' - Masteatro
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Crítica de ‘Els missatgers no arriben mai’

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Grecia es el principio. Des de los cimentos de sus templos, sus piedras milenarias hasta sus libros más sagrados. Todo empieza en Grecia. Y hay que recordarlo de vez en cuando. Ahora no pasarán por sus mejores momentos, pero no hay que olvidar que somos lo que somos por que todo empezó en aquella tierra. Y en La Seca- Espai Brossa tres magníficas actrices lo recuerdan a través de la voz de tres mujeres salidas de las grandes tragedias clásicas. Se trata de Els missatgers no arriben mai del mallorquín Biel Mesquida. Las intérpretes que se encargan de los monólogos son Rosa Novell (quien dirige la obra también), Pepa López y Anna Ycobalzeta.

El texto recupera tres autores de la Tragedia Clásica: Eurípides, Homero y Sófocles. Pero el autor amplía su foco no a través de personajes principales, esos que han hecho correr ríos y ríos de tinta, si no a través de tres personajes femeninos secundarios, estas mujeres que viven sus propios calvarios como simples acompañantes de los héroes y heroínas. Así se pasean por el escenario Enone, la ama nodriza de Fedra; Clitemnestra, la mujer abandonada de Agamémnon; y Ismene, la hermana sufridora de Antígona. Biel Mesquida, escritor de profesión, pero sin ningún texto dramatúrgico escrito, recogió el encargo de la actriz Rosa Novell para escribir una obra para mujeres. Así el escritor decidió ir a los orígenes grecolatinos y sacar de las penumbras a estos tres personajes para que puedan lamentarse y cuenten su punto de vista sobre  estas historias de amores fatales, de pasiones descontroladas, de desafíos extremos.

Este texto lo recogió la directora, Rosa Novell y de su cabeza salió la idea de darle una dimensión metateatral que le da al espectáculo un dinamismo y un interés mucho más grande de lo que se podría prever. Novell recibe a Pepa López y Anna Ycobalzeta. Nos imaginamos que el escenario es un estudio, un local de ensayo, con una mesa y sus tres sillas correspondientes a un lado y al otro, ocupando gran parte de escenario, un árbol majestuoso irradiado con buena luz. El espacio escénico es obra de la propia Rosa Novell y de Antonio Belart. Con las tres actrices alrededor de la mesa, cada una saca sus apuntes y empiezan a hablar de sus personajes que interpretaran. He aquí el juego del teatro dentro del teatro: son tres actrices que se encuentran para ensayar sus monólogos. Así se nos presentan las tres actrices tal cual, y nos ofrecen una hoja de ruta, una presentación de estos personajes, de sus historias y las fatalidades por la que vale la pena recodarlas. Durante este análisis se filtra el amor de estas mujeres por las tragedias griegas, revindicando su trascendente papel para la evolución histórica de la dramaturgia. Y por la democracia, y por la vida en si misma, como deja ir Ycobalzeta entusiasmada con el proyecto. Una vez terminado el análisis, con los tres personajes bien contextualizados, las tres actrices se visten con sus ropajes y se metamorfosean en sus personajes. Es muy interesante observar como se trabaja el cambio de la actriz, de la persona al personaje. Un privilegio estimulante donde la falsa realidad de un ensayo da paso a la obra en sí.

Así se sucede el primer monólogo de Pepa López, sobre la sufrida Enona, hundida en el recuerdo y el sentimiento de culpa por no haber podido frenar la pasión de Fedra. Primer bravo para la actriz. Luego es Rosa Novell quien se viste de Clitemnestra, la mujer del rey Agamnenon, y con su capa roja cuenta su locura provocada por el paso del amor al odio hacia su rey. Segundo aplauso por el trabajo de Novell. Y finalmente la dulce Ycobalzeta se recoge bien su pelo indomable para endurecer el gesto de su personaje, Ismene, hermana de Antígona, trastornada por las tragedias en que se ha visto rodeada. Este personaje goza de su mejor análisis en el ensayo previo cuando comentan que Ismene lo que quiere ser es una persona normal, pero que, y apuntilla Novell, es como si quisieras tener una vida corriente, sin ajetreos, cuando tu hermana resulta que es Patti Smith. Tercer bravo también para Ycobalzeta por su intensidad.

Pero hay que decir también que mientras la primera parte sorprende y ofrece una experiencia nueva y aleccionadora para el espectador, los monólogos, aunque intensos, terminan por hacerse un poco pesados por su falta de dinamismo. Son tres monólogos al servicio de la palabra y la declamación de las actrices, pero bien hubiese ido mejor algún juego nuevo, más movimiento para agilizar el contenido dramático del texto. De todas formas, no hay que escatimar un último aplauso para el autor Biel Mesquida que nos hace el favor de recordar que nuestras pequeñas tragedias ya fueron dibujadas hace años en la Grecia Clásica. Porque todo empieza en Grecia.

Els missatgers no arriben mai de Biel Mesquida.
Dirigida per Rosa Novell.
Con Anna Ycobalzeta, Rosa Novell i Pepa López.
Monologos de la tragedia clásica.
Hasta el 9 de diciembre en La Seca-Espai Brossa.

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