Crítica de 'El Viaje del Actor' - Masteatro

Crítica de ‘El Viaje del Actor’

“Todo viaje tiene su final” dice el maestro Vasil Vasilievich Svetlovidov y es ese final lo que relata ‘El Viaje del Actor’. Es la última parada en la vida de un excepcional director de teatro y es la soledad que entraña toda despedida; la despedida del público, del teatro, de los compañeros y de la propia vida.

Antón Chéjov cumple 150 años y sus obras siguen conmoviendo al público con la misma intensidad que hace más de un siglo. Con motivo de este aniversario, Paco Plaza dirige ‘El Viaje del Actor’; obra construida con tres textos de Chéjov: ‘La petición de mano’, ‘Canto de un cisne’ y un cuento. Estos tres textos son los pilares que sostienen la historia y los catalizadores que aceleran el viaje de cada personaje.

El cuadro de ‘El Viaje del Actor’ lo conforman cinco personajes. Vasil Vasilievich Svetlovidov (magnífica interpretación de Roberto Quintana), anciano director de una pequeña compañía de teatro y sobre todo maestro de sus actores. Es un hombre bondadoso y firme en sus creencias; un personaje inusual en las tablas, con una fortaleza tan excepcional que sus enseñanzas parecen dirigirse al espectador como si éste fuera un pupilo más. El viaje de su vida lo conduce el teatro. Para él todo artista debe doblegarse ante su público, “hay que servir al arte, no servirse del arte” repite constantemente. Piotr Petrovich “Petruska” (Daniel Moreno) es un joven actor, impaciente y ambicioso pero con la misma nobleza que su maestro, Vasil Vasilievich. Su viaje se sitúa en el punto justo en que se bifurcan los caminos y hay que elegir qué historia deseas vivir. En el mismo punto se encuentra Nina Mijailovna Zarechnaya (Ángela Cremonte), actriz debutante apadrinada por Vasil. Nina renace y crece en este pequeño teatro nutriéndose de las enseñanzas de su maestro hasta que llega el día en el que se da cuenta de que “no hay que interpretar la vida como es ni como va a ser, sino como la vemos en nuestros sueños”. Nikita Ivanich (Juan Carlos Castillejo), es el apuntador de la compañía y amigo fiel que acompañará a Vasil hasta el final de su viaje. El elenco lo completa Egorka, simplemente una voz en off que interpreta al maquinista y que nos mostrará el engranaje del teatro.

‘El Viaje del Actor’ tiene el propósito de honrar al teatro. El espectador contempla cómo cada miembro de la compañía se desvive por su público. Observamos a los actores desenvolviéndose en su propio medio, detrás del telón, y descubrimos cómo su propia sensibilidad empapa al personaje. Se produce así un efecto de mutua admiración y respeto entre el público y los actores. La obra, además, no presenta protagonista con su antagonista; ningún personaje es bueno o malo; pretende demostrar que es inevitable herir cuando se quiere a alguien. Los jóvenes actores hieren a Vasil cuando se alejan de su amparo y eligen otra forma de vivir el arte y Vasil, a su vez, hiere a sus pupilos al intentar evitar que escojan su camino. Así son los personajes de Chéjov, médico y escritor encuadrado en la corriente naturalista; sus obras plasman personalidades complejas que deben ser juzgadas únicamente por el lector.

El montaje, producido por Puro Teatro & Producciones Teatrales Contemporáneas, es casi como un “making of” del propio teatro. Para poder atravesar la barrera entre los espectadores y los personajes se derriba la cuarta pared. Vasil deambulará por el patio de butacas como si fuera una prolongación de las tablas y utilizará este espacio como una localización más. La iluminación ayuda a difuminar este corte entre el escenario y la platea ya que las butacas también cuentan con foco. Cuando observamos la elaborada escenografía es inevitable pensar en el metateatro. Los elementos que componen la escena corresponden a  la tramoya del teatro, se exhibe la vida de los actores entre las bambalinas. Es una ventana abierta a este espacio que despierta tanta curiosidad en el espectador. Los actores se desdoblan cambiando de registro, interpretando a personas y personajes, para enseñarnos el teatro desde todos sus ángulos.

‘El Viaje del Actor’ consigue arrancar aplausos de auténtica admiración y respeto por este arte y acucia al espectador para que regrese pronto al patio de butacas.

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