Crítica de 'El Príncipe Feliz' - Masteatro

Crítica de ‘El Príncipe Feliz’

Un cuento escrito por el grandísimo dramaturgo y hacedor de historias Oscar Wilde para sus hijos, El Príncipe Feliz (The Happy Prince) es un referente en el mundo de las historias para niños; publicado en 1888.

La Companyia de Comediants La Baldufa (creada en 1996 por Emiliano Pardo, Carles Pijuan y Enric Blasi) pone su imaginario conceptual de alta calidad artística, sus recursos teatrales y actorales (clownescos), y una escenografía versátil y orgánica, al servicio de esta bella historia de Oscar Wilde. Ofreciendo un espectáculo familiar cargado de valores como: la solidaridad, el respeto, la tolerancia, y el amor incondicional.

El Príncipe Feliz es un espectáculo prácticamente sin texto, donde se juega con multitud de recursos artísticos y técnicos: la voz en off de un niño como hilo conductor de la trama, casas que son a la vez rostros de los habitantes de la ciudad, proyecciones de muy diversa índole –y un diseño de luces fabuloso a cargo de Miki Arbizu-, con sobredimensiones y decorados móviles.

Dentro del Teatro Cuyás, el proyecto de creación de nuevos públicos Teatrae, ha dado en el clavo al elegir a esta compañía catalana (con obras como: El Libro Imaginario, Guillermo Tell, Zeppelin) para incluirla en su programación.

Para los lectores de MasTeatro que deseen conocer el argumento decir que es la historia de una estatua elevada sobre la ciudad que representa a un antiguo príncipe. Se le conoció como el “Príncipe Feliz” ya que vivía en el Palacio de la Despreocupación, donde no se permitía la entrada al dolor. Con la llegada apremiante del invierno pasa una bandada de golondrinas que emigra a Egipto para sobrevivir al frío. Una de las golondrinas se fija en la estatua, que está llorando al ver tanta pobreza. Él le pide que reparta el rubí de su espada, los zafiros de sus ojos y las láminas de oro que recubren su cuerpo entre los más pobres. La golondrina muere por la helada y la estatua es quemada porque ya no es hermosa. Quedan en la basura el corazón de plomo del Príncipe y la golondrina; que son llevados al cielo por un ángel, como las dos cosas más preciosas del mundo, para vivir por siempre en el jardín del paraíso.

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