Crítica de 'El nom' - Masteatro

Crítica de ‘El nom’

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Hacer comedia no es fácil. Hay muchas maneras de hacerla pero hay que dar con el tema, el tono y el sentido de ritmo adecuado. En el Teatre Goya Codorniu llevan unos meses con una comedia que reúne todos estos ingredientes. Se trata de El Nom, un texto de Alexandre de la Patellière i Mathieu Delaporte que en París cosechó un gran éxito y que justo días antes de la estrena de la adaptación en el Goya se estrenaba la versión cinematográfica. No hay vencedor en las comparaciones. Las dos versiones triunfan porque el texto de base es divertido y ingenioso. Pero además aquí se juega con ventaja pues la adaptación del texto al catalán es a cargo de un mago de la comedia, Jordi Galcerán.

Un matrimonio formado por Pere, un profesor de literatura especializado en Montaigne y Isabel, una profesora de instituto reducida a ama de casa y madre abnegada están preparando una cena. Los comensales serán otro matrimonio formado por un exitoso inmobiliario, Vicenç, hermano de la profesora, y Anna, su mujer, diseñadora de moda, embarazadísima. También es invitado Claudi, un amigo de la infancia, que toca el trombón en una orquestra. Aparentemente será un encuentro cordial con las mismas complicidades de siempre, pero como los hombres, sobre todo Vicenç y Pere, son unos bravucones habrá un conflicto que desatará una serie de discusiones que irán subiendo de tono y acabarán por descubrir secretos inconfesables. Durante hora y media asistimos a un  retrato negro y absurdo de la psicología humana a través de los diálogos hirientes y las reacciones de los personajes.

Joan Sabaté, el escenógrafo, monta el salón del matrimonio con un sofá, dos sillas, una mesa y por detrás un estudio y una biblioteca. Así este escenario nos da la idea del género de la obra, una comedia de situación, en términos televisivos, una sitcom. Como debe ser, el salón está lleno de libros pues es la casa de dos profesores. Y a partir de un libro empezará el conflicto: la anunciación del nombre del futuro retoño de Vicenç i Anna. Los personajes discuten sobre la idoneidad del nombre, pero solo es la punta del iceberg. La comicidad del texto no será tanto por las acciones en el espacio ni en el tiempo. Todo lo que sucede es en tiempo real y todo nace de la palabra. Es una comedia de líos verbales, empezando por un nombre, una broma que no sienta bien y que saca a relucir verdades que no gustan. Así el drama (para los personajes) estará servido, los engaños se destaparán, se descubrirán los secretos, y, en fin, se dejarán las hipocresías a parte.

Los actores se enfundan sus personajes con oficio de buenos comediantes. Joel Joan es un actor al que ya se reconocen todos sus tics, su manera de defender sus personajes. Y aunque Joan haga de Joan, este personaje le va como anillo al dedo y sabe lucirlo con sus armas. El otro personaje con más peso Xavi Mira crea una composición más natural del profesor que mira por encima del hombro y que cuando habla imparte lecciones. Pero me quedo con dos personajes: el Claudi de Lluís Villanueva, silencioso en un principio, tranquilo, dando muestras de una feminidad sutil que terminará siendo una de las claves en el desenlace final; y el de Sandra Monclús, la mujer del profesor, una señora dedicada en cuerpo y alma a que la cena luzca como ninguna. Su catarsis final es liberadora para la actriz, quien fuerza su voz chirriante haciéndose incómoda para el público. Mireia Piferrer queda más deslucida por las pocas reacciones del personaje a los conflictos que se van generando.

Si bien el texto es bueno y la adaptación muy bien medida, con referencias locales y temporales para dar más verosimilitud a la historia, también se aplaude la primera dirección de Joel Joan. El actor dirige esta pieza con sentido del ritmo y un buen trabajo con los actores. Se le ven tablas para sacar adelante esta obra, donde la comicidad brilla por el tono de mala leche que sobrevuela.

El nom de Matthieu Delaporte i Alexandre de la Patellière
Dirigida por Joel Joan.
Interpretada por Joel Joan, Xavi Mira, Lluís Villanueva, Sandra Monclús y Mireia Piferrer.
Comedia de situación.
Hasta el 10 de marzo en el Teatre Goya Codorniu 

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