Crítica de 'El Lago de los Cisnes' - Masteatro
LAGO interior

Crítica de ‘El Lago de los Cisnes’

La productora Tatiana Solovieva, asentada en Madrid, trae a Canarias la pieza El Lago de los Cisnes con la música del gran Tchaikovky. Este ballet (basado en un cuento alemán), cuyos escritores fueron Petróvich y Geltser, ahora es reinterpretado por Andrey Batalov. Batalov es el fundador del Ballet Clásico de St. Petersburg y además en la danza interpreta al príncipe Sigfrido.

Hemos de destacar la forma física y la destreza en el baile de los personajes de Bufón (Vladimir Borisov) y del brujo Rothbart (Sergey Dotsenko). Ambos tienen mucha fuerza e intensidad y transmiten emoción. Aunque quizá faltemos a la verdad y no sean ellos los que ejecutaron de manera ejemplar la danza. Decimos esto porque el programa de mano que Tatiana Solovieva Producciones ha elaborado para el público es sumamente confuso y no clarifica bien los bailarines que han puesto su esfuerzo en el escenario. Por ejemplo en la Danza Española, que se escenifica en la celebración del cumpleaños en palacio, aparecen cuatro bailarines en el programa de mano y en escena eran sólo tres. Nos quedaremos con la duda pues de quién es quién.

Además de esto, lo que tuvo de sublime esta puesta en escena fue la elegancia y gracilidad del vestuario. Unas vestimentas preciosas; aunque para los agarres el tutú de Odette se hacía bastante aparatoso, lucía como un majestuoso cisne blanco. Desafortunadamente la persona que se hizo cargo de esta estupenda labor tampoco aparece en el programa de mano…

El cuerpo de baile era correcto (salvo por un chico excesivamente alto, que tenía movimientos muy torpes al principio y temblor en las piernas, que sale luego en la danza española), y salvo contadas excepciones femeninas, los demás eran absolutamente faltos de emoción y sentimiento. La escenografía clásica, era tan fría que tampoco integraba a sus actantes en ella. Cuando vamos a ver espectáculos como este, en los cuales talento humano no falta, llegamos a preguntarnos qué entienden los diseñadores por “clásico”. ¿Ser clásico es ser falto de emoción y de candor? ¿Ser clásico es repetir lo mismo siempre sin adaptar los avances de la tecnología a los espectáculos? ¿Se puede hacer un Ballet Clásico e impregnarlo de viveza?
¡Ahí dejamos el debate masteatreros!

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