Crítica de 'El don de las sirenas' - Masteatro
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Crítica de ‘El don de las sirenas’

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El viaje como metáfora. ¿Hacia dónde? ¿Porque? ¿Con quién? O, ¿hacia quién? Cualquier viaje suscita muchas preguntas. El viaje como huída dice una de las personas. Pero uno no termina nunca de huir porque siempre se lleva consigo mismo aquello de lo que huye, reflexiona otro. El viaje como motor dramatúrgico. Pere Riera, otra de las voces catalanas más talentosas, ha escrito una obra divertida y misteriosa, una historia de cuatro personajes afectados por sus viajes.

Betina trae los cafés al salón, allí están Román y Carlos, su marido y un amigo respectivamente. Betina és un torbellino, habla tanto y habla tan rápido que a uno casi no le da tiempo de analizar el sarcasmo de las puyas que va lanzando a los dos hombres, sobretodo a su marido. Este matrimonio argentino se ha mudado a España por motivos laborales de él. Ella está en el paro. Carlos es un amigo que ya conocieron en Argentina. Es periodista, un cronista de guerra, un hombre experimentado en mil conflictos, donde el viaje es su oficio. Pero ahora debe reposar, les confiesa a sus amigos que va a ser intervenido quirúrgicamente a vida o muerte, su último viaje pues. Tal como lo dice aparece por allí Gloria, una vecina, con un neceser y con un comportamiento extraño. Mientras Betina sigue a lo suyo torpedeando a los dos hombres y ahora indagando un poco sobre el personaje de Gloria. Esta mujer, amarrada a la botella de Martini que le ofrecen sus comensales, confesará su problema, su propio drama. Ella también viaja, pero lo hace por amor. Pero ya no sabe si hacerlo, se pregunta si es digno hacerlo.

Sin duda la virtud de este texto está en unos diálogos bien pesados, donde cada frase pesa, algunas son más ligeras, otras van cargadas de intenciones y otras simplemente son un torpedo. Riera es un maestro de la palabra y con este texto lo luce aún más. Construir los diálogos de este matrimonio a la deriva, sobretodo para ella, es sin duda un trabajo de orfebrería. Es terrible lo que puede llegar a escupir esta mujer, un personaje construido cien por cien bajo el estereotipo argentino y llevado al extremo más hiriente. A su lado Carlos y Gloria, más sosegados, cuentan sus propias historias, miserias que les han dado una vida solitaria, una con un amor imposible, el otro testimoniando el dolor ajeno para no sentir el suyo propio. El texto está pesado y cronometrado. El ritmo es muy alto y lo logra no solo a través de las réplicas y las contrarréplicas de Betina y el resto del elenco, sinó a través de la progresión dramática que llega a su clímax con una escena entre los dos hombres, más relajada, dando un respiro al espectador, donde se palpa más la emoción y el sentimiento a través de los silencios, las palabras dichas y las no dichas. Esta escena será el desencadenante que llevará a un final enigmático.

Esta obra fue encargo de la Sala Trono al dramaturgo catalán para celebrar los 10 años del teatro y con la coproducción de Banfield Teatro Ensemble de Buenos Aires. Así del país latinoamericano también se llevaron a Nelson Valente quien dirige el texto junto con dos actores argentinos, Mariela Roa y Diego Brizuela. La terna la completan Joan Negrié y Roser Batalla, actores catalanes. Valente es un director reputado que ya conoce los textos del dramaturgo y por tanto sabe bien cuales son los resortes mágicos de la escritura de Pere Riera y así los potencia en una dirección de actores impecable. Y ahí está Mariela Roa, el torrente que todo se lo lleva, con su verbo ágil y veloz. Pero de esta salen indemnes todos, Brizuela, liberándose poco a poco, Negrié, contenido, triste y reflexivo, y Batalla, la más misteriosa y hierática, quien es la que tiene que trabajar más las emociones.

El donde las sirenas es un misterio bien resuelto, un misterio abierto, sobre las migraciones por amor, por amistad o por trabajo. O por todo un poco. Cabe decir, además que Riera también tiene obra en cartel en la Poliorama. Se trata de Red Pontiac. Y en breve estrenará una de las apuestas más interesantes del TNC para este año, Barcelona, un texto que promete mucho.

El don de las sirenas, de Pere Riera.
Dirigido por Nelson Valente.
Interpretado por Mariela Roa, Diego Brizuela, Roser Batalla y Joan Negrié.
Drama romántico sobre las migraciones.
Hasta el 3 de marzo en la Sala Beckett. 

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