Crítica de 'El Crim de Lord Arthur Saville' - Masteatro
El Crim de Lord Arthur Saville

Crítica de ‘El Crim de Lord Arthur Saville’

El Crim de Lord Arthur Saville

Lord Arthur Saville es un británico salido de la pluma de Oscar Wilde en el 1891. Es un joven que tiene una relación con  una dulce señorita de buena casa, Sybil Merton. La única familia de Arthur es su tía Lady Windermere y su primo y su esposa. Su vida discurre entre sus negocios de Lord y su ajetreada vida social. Un buen ejemplo de inglés de la alta sociedad de por aquél entonces. Una noche de estas Lord Arthur decide asistir escéptico a un espectáculo de magia de un quiromántico, estos farsantes que te cogen la mano y te predicen el futuro. Pero Arthur dejará su incredulidad apartada cuando el Gran Séptimus le acierte el pasado, y le hable de un futuro matrimonio con una mujer cercana a él y de un crimen de sangre que él cometerá contra un familiar. Y claro, al pobre Arthur desesperado por su aciago destino, del que siente que no podrá escapar (otras predicciones del mago de menor entidad sucederán al poco), acepta que tendrá que matar a uno de los tres familiares antes de que su futura prometida pase a ser esposa, familia y por tanto potencial víctima. Bajo estos tintes trágicos, Wilde escribió un pequeño relato lleno de humor negro que ciento vente años después la compañía EGOS Teatre ha trasladado al género musical en una adaptación con mucho ritmo, gracia y un gran talento para la comedia de enredos. Porque todo lo que rodea al Gran Séptimus es un gran enredo.

EGOS son una joven compañía de actores, dramaturgos y directores creada en el 2005 y que con El crim de Lord Arthur Saville presentan por segunda vez un proyecto personal en el Teatre Nacional de Catalunya. Es decir que talento no les falta a estos chicos para tan meteórico ascenso. La compañía la forman Anna Alborch, Lali Camps, Rubèn Montañá, Albert Mora, Toni Sans y Maria

Santallusia, seis magníficos intérpretes y cantantes que se unieron para renovar el teatro musical y que junto al director Joan Maria Segura y al compositor y pianista Francesc Mora han conseguido lo que se proponían, adaptar el texto de Oscar Wilde a las necesidades de la compañía. Y es que esta joven compañía que ya ha rodado con sus anteriores espectáculos por España parece ser que tiene su sello en el humor negro y la muerte. Así que las desventuras de Lord Arthur Saville les va que ni pintado… de rojo.

De esta obra sobresalen varias cosas. La primera es sin duda la adaptación del texto original a un musical a cargo de Rubén Montañá y Toni Sans y que recoge las tendencias musicales del tiempo donde se desarrolla la acción, es decir post-romanticismo y expresionismo musical de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. La música es tocada en directo por una banda de siete músicos integrada en el escenario y que en algunas ocasiones son personajes más de la trama con quien los actores interactúan (como el gag recurrente de la peluca del músico que acaba decorando la calva del primo) Sin haber ninguna canción que sirva como de leitmotiv en toda la obra, las canciones se van alternando dejando más espacio para el texto que en otros musicales dónde el diálogo brilla por su ausencia o por su pobreza. y se agradece que así sea pues el texto es bueno e ingenioso y EGOS acierta en poner las canciones al servicio del texto. A pesar de todos hay momentos muy brillantes como el número del primo en que relata como si fuera un crooner de los sesenta el crimen que Lord Arthur intenta perpetrar contra su prima y mujer del cantante el cual va narrando en paralelo la cuartada que se está montando. Un gran acierto para el director este número, con el final de Big Band dentro de la casa.

Mención aparte quedan las magníficas voces de los intérpretes, sobresaliendo una por encima de las otras: la voz de Anna Alborch, a que notas más altas llegaba! esa voz de mezzo-soprano tan cuidada con la que sube y baja a su antojo. Pero el resto le va a la saga, uno es un tenor, el otro ataca los agudos con un buen grito de estilo heavy, una interpreta una voz más nasal, y así todos forman un amplio espectro de voces preciosas que se complementan para cantar juntos la mayoría de las canciones. Y es aquí donde noto la falta. Se echa de menos más de una canción con solista para que se luzcan más los personajes y conocer más a fondo las voces de los actores.

Por otro lado, el gran acierto de la obra es la fantástica escenografía creada por Enric Planas. Una escalinata sube a una especie de balcón des de donde se pasean los personajes empezando por el quiromántico que lo usará como escenario. Pero detrás de esta escalinata que luego se descubrirá móvil se esconde el camerino de Séptimus. Un ingenioso de juegos que se multiplica con puertas, viviendas o carteles luminosos que suben y bajan con un sistema de cuerdas. Bien se debe notar, para bien, que el Nacional es el teatro catalán más subvencionado  

Así pues esta alta comedia de enredos se disfraza de musical a cargo de una compañía de teatro musical muy a tener en cuenta a partir de ahora y que tienen muy claras sus intenciones, la adaptación de textos clásicos al lenguaje del  musical. Y con El crim de Lord Arthur Saville logran bien su cometido.

Ficha artística:

El Crim de Lord Arthur Saville de Oscar Wilde.
Dirigido por Joan Maria Segura.
Interpretado por Anna Alborch, Lali Camps, Rubèn Montañá, Albert Mora, Toni Sans y Maria Santallusia.
Dramaturgia musical por Rubèn Montañá y Toni Sans
Escenografía por Enric Planas.
Música y dirección musical por Francesc Mora.
En el Teatre Nacional de Catalunya hasta el 8 de enero de 2012

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