Crítica de 'El circo de los horrores' - Masteatro
Circo de los horrores

Crítica de ‘El circo de los horrores’

Circo de los horrores

El circo es una disciplina artística compuesta de varios números que se suceden unos a otros y en los que se ven acróbatas, payasos, contorsionistas, gigantes forzudos,… En los espectáculos circenses contemporáneos se intenta atribuir una línea narrativa a todo el espectáculo para mantener una cohesión entre números y crear así una historia normalmente de tintes mágicos. En esto el Cirque du Soleil ha sido el maestro en algunos de sus mejores montajes. Pues ahora en Barcelona ha llegado un nuevo circo, de producción española,  que está de gira por todo el país, y que busca por encima de todo la coherencia temática. La idea es simple pero muy bien ejecutada. Se trata de El Circo de los Horrores, y es tal cual el nombre dice, un circo donde las referencias estéticas y narrativas son sobre el terror y el horror. Vampiros, demonios, zombies y otras figuras del imaginario del terror desfilan por el escenario ejecutando sus números con pasmosa habilidad.

Creado por Suso Silva, este clown renombrado creó este circo con la idea de dar un nuevo tipo de espectáculo buscando un público más de hoy en día. Pensando en el pasado, el show se recrea en un antiguo cementerio gótico con gárgolas, lápidas de piedra, brumas y entre ellas emergen todas esas figuras diabólicas. Pero todo circo con toques cabareteros (y este los tiene) dispone de un maestro de ceremonias, y en este caso el escogido es sin duda una figura clásica del terror de todos los tiempos, Nosferatu. No el drácula típico de capa negra, estamos hablando del calvo vampiro Nosferatu quien Murnau inmortalizó en su película homónima en el 1922. Nosferatu es Enric Golmayo quien bien armado de prótesis y maquillaje recrea una composición bastante afilada del monstruo. Es Nosferatu quien presenta el show y quien da paso a su inicio y el cual va apareciendo intermitentemente para presentar o despedir a sus compañeros.

Otros de los personajes que aparecen por la carpa de El Circo de los Horrores son el payaso Grimo, Devora, la vampira, la niña oriental o Enric Clown, el único mortal del show. De todos estos personajes sólo esté último logra hacer reír a carcajada batiente con su mímica y su humor blanco. Y es que precisamente hay algo que falla en el show y lo es sobretodo en el humor. El humor negro es divertido pero necesita de una elaboración para no caer en lo grotesco y en lo faltón. Y así le pasa constantemente al payaso Grimo que solo se dedica a decir improperios, meterse con la gente pero con poca gracia, de manera muy chabacana. Por eso cuando después del descanso aparece recién bajado del tren el clown Enric (el mismo Enric Golmayo) y empieza a interactuar con la gente de manera más simpática, las risas se escampan mucho más que hasta el momento. A lo mejor es el contraste entre el humor negro (y rancio) y el blanco (más elaborado, humor gestual), pero la batalla entre Grimo y Enric la gana el segundo.

Pero sobre lo que descansa gran parte del éxito de este show es en la interacción con el público. Bueno, más que interacción, integración, pues son constantes la aparición de personas del público para ser víctimas de los números de Grimo o Devora o benefactores de los del payaso Enric. Suerte tuvieron de la buena fe y colaboración de los invitados en especial un tal Jordi que hasta enseñó el culo en medio de un número de Grimo y que luego no tuvo reparos en bajar hasta tres veces más a la arena del circo.

El espectáculo en sí, es pues irregular, pues alterna partes de dudoso humor con otras mucho más brillantes como el número de las contorsionistas chinas, el de los negros y el budú o los esforzados equilibrios mano a mano de la muerte en el patíbulo. De todas formas mérito tiene en el intento de crear  un espectáculo de circo con una línea narrativa tan potente y con tanta imaginería a su alrededor como es el horror.

El circo de los Horrores, de Suso Silva
Con Enric Golmayo, Javier Álvarez Travet, Laura Elizabeth Ward, Munkhtuya Mongoljav y Otgonbayar Sugardorj.
Circo de los Horrores en Passeig Joan de Borbó, Port Vell.
Hasta el 15 de julio

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