Crítica de 'Dubte' - Masteatro
Dubte

Crítica de ‘Dubte’

Dubte

Coinciden en la cartelera de este Grec 2012 dos obras que tratan sobre la pederastia. Uno es El principi d’Arquímedes, representándose en la sala Beckett, donde la queja de un padre sobre el comportamiento demasiado cariñoso de un monitor de natación con un niño provoca un revuelo social que acaba generando en histeria colectiva. La otra se nos presenta en el Poliorama. Se trata de Dubte de John Patrick Shanley y es un texto donde se trabajan más las reflexiones morales entorno a conceptos opuestos como la verdad y la mentira, la maldad y la bondad o, y por eso el título, la duda y la certeza.

El colegio católico de Saint Nicolás, en el Bronx, dirigido con mano de hierro por la hermana Aloysius viven su propias convulsiones a la par con los que suceden a fuera, en la calle. Estamos en 1964, Kennedy murió hace un año, el Ku Kux Klan da sus últimos rebotes racistas, el movimiento hippie empieza a florecer. Y en estas cuatro paredes, el padre Flynt enseña baloncesto a los niños y hace misa los domingos. Sus ideas, su metodología contrastan con los métodos inflexibles, herederos de un pasado militar, de la hermana Aloysius. Pero cuando la joven hermana James, maestra de vocación, descubra que Donald Miller, el primer alumno negro del colegio ha vuelto del rectorado mareado y echando peste a alcohol, sospecha de que no haya sido su protector, el Padre Flynt. Con la sospecha al acecho, Aloysius empezará una guerra contra el cura para desenmascarar la verdad aunque sea mediante la mentira.

Este texto fue escrito por el dramaturgo de Nueva York John Patrick Shanley y fue representado con éxito en Broadway. Unos años después Meryl Streep se enfrentaba a Phillip Seymour Hoffman en su versión cinematográfica. Y en los teatros de medio mundo también ha llegado esta potente historia, fácil y adaptable a cualquier cultura o realidad social. Así el interés ha llegado a manos de Ramon Madaula y Silvia Munt, pareja en la vida real, actores los dos y ella directora también. Madaula interpreta al padre Flynt i además ayuda en la producción del espectáculo, y Munt se encarga de dirigir el montaje. Y acertó bien en sus primeras decisiones, el elenco. Para contrarrestar el magnetismo de Madaula, busca el talento tantas veces bien reconocido de Rosa Maria Sardà para crear esta implacable monja de mirada fría y triste, pero de gesto y palabra firme. A su lado, la joven pero muy curtida Mar Ulldemolins quien aporta su candidez a un personaje que lucha por mantener sus ideales más cercanos a la metodología del padre Flynt contra la ortodoxia de las normas impuestas por la directora quien no le gusta la pasión con que enseña historia a sus niños. Este es el principal triángulo, pero hay un cuarto personaje que engrandece aún más el drama del pequeño Daniel Miller (quien a pesar de estar ausente, notamos su herida existencia en todo momento), el de su madre, una estoica mujer víctima de un cuadro familiar contra el que deja de luchar y que le empuja a mirar por otro lado. Así se completa un cuarteto interpretativo que sabe llevar cada matiz del caso a los niveles que se le exige.

Todo es texto, el resto gesto y miradas. Y a través de estos vemos la evolución de los personajes. ¿No transmite miedo y respecto Madaula con el sermón sobre la duda en su primera aparición? Y cómo termina? entre furioso y temeroso, pero aún erguido. Y el rostro saliente del hábito de la Sardà, gastado, sin glamour, pero con una mirada y un tono de voz (Sardà siempre ha sabido dar con el tono justo) duro, que sabe acompañar cada sentencia crítica que lanza sobre la hermana James, o sobre el padre Flynt. Pero, y he aquí el giro justo, la evolución inversa. La evolución de la seguridad a la duda, del aplomo al sollozo.

También aciertan los responsables de este montaje con la escenografía. Un despacho sin paredes formado por una tarima que realza el set, con una mesa y con un par de sillas y con una puerta por donde entran los personajes. Fuera del despacho de la directora intuimos el jardín formado por dos bancos de piedra situado en lados opuestos del escenario. Y lo que más destaca sin duda es esta cruz iluminada en blanco, tan grande que no dejas de sentir su presencia, como juez y parte de lo que sucede en este escenario.

Vayan al Grec. Vayan a ver Dubte y El principi d’Arquímedes y hagan sus propias comparaciones. El crimen, el conflicto está en la pedofilia, pero los dilemas morales, lo que muestran los personajes va más allá de esta enfermedad. Y en Dubte, todo coge un cariz filosófico y moral que trasciende de la desagradable anécdota a grandes reflexiones sobre el ser humano, el animal más manipulador de esta jungla.

Dubte de John Patrick Shanley
Dirigida por Sílvia Munt.
Interpretada por Rosa Maria Sardà, Ramón Madaula, Mar Ulldemolins i Nora Navas.
Escenografía de Carles Alfaro
Drama moral sobre un caso de pederastia
En el Poliorama hasta el 29 de Julio.

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