Crítica de 'Corteo', Circo del Sol - Masteatro

Crítica de ‘Corteo’, Circo del Sol

El Circo del Sol vuelve a España con ‘Corteo’, un espectáculo que recorrerá cuatro ciudades de nuestro país –Madrid, Valencia, Alicante y Sevilla– hasta el mes de octubre. ‘Corteo’ nos propone una mezcla entre poesía, música, dramatismo, humor, pasión y elegancia, un cóctel bien trabajado desde la dirección y presentado de manera magistral por un elenco muy variopinto de personajes y una puesta en escena digna de sus mayores producciones.

La trama se vertebra a través de la visión de un payaso, que cree presenciar su propia muerte, una ilusión que nos regala un verdadero cortejo carnavalesco y festivo, donde hombres de carne y hueso demostrarán su compromiso con el arte a medio camino entre el cielo y la tierra. El gusto por la verticalidad queda patente a lo largo de las dos horas de función, con hadas que contemplan en silencio los pasos de los protagonistas, bicicletas que vuelan, camas que se elevan… El resultado nos sumerge en un mundo casi onírico, pero con personajes muy reales. Y es que Daniele Frizi, creador y director de ‘Corteo’, rompe con la estética futurista e inverosímil de otros espectáculos que han pasado por nuestro país, con vestuarios llamativos y grandes cantidades de maquillaje. Aquí los personajes hacen un homenaje a la comedia del arte y al lado más barroco del circo, e incluso los propios números son un guiño inequívoco a su época dorada, con desfile incluido entre el público y una iluminación capaz de transmitir ese tono añejo del pasado.

Esto no rompe, en cambio, con la idea de espectacularidad que rodea a todas las propuestas del Cirque du Soleil: todos los juegos acrobáticos son representados a la perfección por verdaderos atletas de ambos sexos, que demuestran su destreza con alambres, trampolines, aros, camas elásticas, escaleras y lámparas de araña, quizá uno de los momentos más plásticos de toda la función. Si lo comparamos con otros espectáculos, ‘Corteo’ carece de ese ritmo frenético al que nos tiene acostumbrada la compañía, sobre todo en los números de transición, a menudo lentos y tediosos.

En general nos encontramos ante un espectáculo muy plástico, completo y bien engranado, con una escenografía sobresaliente y una nota muy alta en cuanto a vestuario, música y puesta en escena. Los neófitos quedarán encantados con esta nueva dimensión del mundo del circo, pero aquéllos que hayan disfrutado de propuestas anteriores como ‘Alegría’ o ‘Saltimbanco’ saldrán de la carpa con una sensación agridulce.

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