Warning: Declaration of SplitMenuWalker::walk($elements, $max_depth) should be compatible with Walker::walk($elements, $max_depth, ...$args) in /home/customer/www/masteatro.com/public_html/wp-content/themes/wt_chapter/functions.php on line 35
Crítica de Calígula - Masteatro
Calígula. Javier Collado Goyanes (©Javi K)

Crítica de Calígula

Volver a ver Calígula de Camus en los teatros de Madrid no es una mera reiteración, merece sin duda un capítulo aparte. No sólo porque estemos hablando de uno de los grandes clásicos de la dramaturgia del siglo XX, sino porque cada vez que un director se asoma a la inmensidad de esta obra la perspectiva cambia; resulta ser como uno de esos caleidoscopios en que el mero acto del mirar transforma su composición. Y así sucede con el Calígula de Joaquín Vida, en el que se ha respetado casi de manera íntegra el texto para recrearse en la complejidad psicológica de sus personajes y en la actualidad política que aún detenta. Cabe decir en su menoscabo que el resultado es a veces espeso y la duración larga.

No es una obra fácil de ver; en un escenario básico, de iluminación y efectos recatados, se pone el acento en la interpretación de los actores. Y si bien Javier Collado Goyanes está solvente en su Calígula, no podemos decir que nos conmoviera, a pesar de ser un personaje conmovedor donde los haya. Algo falta, se hecha algo de menos, algo de más quizá. Calígula es un personaje loco, pero su locura no es la del ofuscado, sino más bien la de un individuo cuya coherencia lógica con el sistema que le ha tocado vivir y su más absoluta ceguera a una virtud social como resulta ser la hipocresía, le colocan en situación de destruir todo un imperio. Calígula no quiere percatarse de que los seres humanos no pueden vivir sino en contradicción, y clamando a la lógica quiere exponer a sus congéneres el desastre implícito del sistema en el que han decidido vivir y en el que “los hombres mueren y no son felices”. Las bases de su imperio son corruptas y él decide gobernar en función de esa corrupción implícita para hacerla visible a sus semejantes. Calígula no está loco porque no sea capaz de razonar, sino más bien porque ha perdido la esperanza y razona con toda la fiereza de la más absoluta lógica. Así pues, un idealista desesperanzado que no espera nada del ser humano se convierte en el mayor de los tiranos, en un depravado, en un emperador anarquista que destruirá el sistema desde dentro. La dirección de la obra y su interpretación por Javier Collado Goyanes parecen navegar en esa misma contradicción, creando un personaje ora idealista despechado, ora loco de atar. Una opción respetable que sin embargo no acaba de emocionar definitivamente al espectador, preso a su vez de dicha confusión.

Merecen mención especial las interpretaciones de José Hervás como Quereas, el ideólogo que parece comprender mejor a Calígula desde su oposición, y Fernando Conde como Helicón, personaje que detenta la verdadera conciencia de la obra desde su lugar subordinado. Ambos muestran oficio y tablas sobre el escenario. Sucede con Alejandra Torray, haciendo de Cesonia, lo mismo que con su homólogo masculino; siendo ambos impecables en sus interpretaciones no producen sin embargo la conmoción debida.

Así pues aquí queda esta nueva versión de Calígula, personaje histórico convulso que en manos de Camus se convierte en símbolo y grito lúcido y desesperanzado ante el precipicio de la segunda guerra mundial; Ayer, como hoy, pedir lo imposible tal vez consista sólo en pedir algo de humanidad en un sistema que hace tiempo que dejó a los seres humanos atrás.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.