Crítica 'De cada día estoy mejor' - Masteatro

Crítica ‘De cada día estoy mejor’

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Josep Linuesa, aunque más conocido por su carrera interpretativa dirige y escribe esta ingeniosa comedia ácida, con toques de humor negro.

“Cada día estoy mejor”,  nos cuenta la historia de tres figurantes vestidos de romanos,  pertenecientes a una compañía de danza clásica, que representan Spartacus.

Todo comienza y transcurre en el descaso de la obra, entre acto y acto. Los figurantes tienen un respiro que aprovechan para comer algo, descansar, y  contarnos sus vidas a modo de monólogos interrumpidos por escenas  que llegan como recuerdos escenificados.

La mísera aunque divertida historia de tres personajes que sienten que han fracasado. Antonio, Pura y Kique son seres  frustrados que pueden parecer, en un principio, insignificantes,  pero que necesitan desahogarse y contar a los espectadores sus penas para poder limpiarse por dentro y finalmente sentirse mejor. El público acaba queriéndolos ya que estos personajes con sus defectos y virtudes, han desnudado su alma y se han sincerado para contarlo todo.

Manuel Burn representa a Antonio,  un  fontanero de pensamientos toscos que se enamora de la manera menos romántica. El y su chica, “la pretty woman”, (como él la llama) viajan a Hollywood. Allí ella lo abandona por otro. Deprimido y  hundido decide regresar a los Ángeles para vengarla. Su plan es convertirse en un actor prestigioso y millonario. El actor Manuel Burn está recreadísimo en todo el transcurso del espectáculo, pero cabe a acentuar su monólogo final. Increíble. Después de todo, aunque sea soñando, resulta que el fontanero nos es tan tosco como  hacía creer.

Cristina Juan es Pura, una ex banquera. Su gran traba en la vida,  ha sido y es, encontrar pareja. Cuando piensa que es imposible establecer una relación conoce a su futuro y peculiar marido, al cual acaba matando y descuartizando. Aquí podemos ver como el autor, inteligentemente,  hace uso del humor negro banalizando temas como el crimen. La actriz, es muy honesta con su interpretación y eso el público lo admira.

Y  el último personaje, Kique, un actor sin éxito pero que no pierde las esperanzas, es interpretado por David Sánchez. Es inocente, infantil, puro. Pasa todo su tiempo viendo películas y subido a su monopatín.  Conoce a una chica y se enamora, pero tan solo le dura dos semanas ya que ella lo ve como un niño. Kique intentará  hacer lo que sea por recuperar a su amor. Una interpretación bordada que hacía pasear al los espectadores por todos los sentimientos. Destacar su declaración de amor, arranco una carcajada a toda la sala.

Los monólogos eran interrumpidos por escenas que representaban  recuerdos  que los personajes tenían en ese momento. De repente surgían multipersonajes que interpretaban ellos mismos. Los actores  resolvían extraordinariamente el cambio de situaciones, personajes y lugares.

Una magnífica comedia a manos de “Descalzos producciones” que mantiene durante todo el espectáculo a los asistentes con la sonrisa en la cara. Pueden disfrutarla en la Salatú en el mes de junio y esperamos que mucho más.

 

Autor y Dirección: Josep Linuesa

Compañía: Descalzos Producciones

Actores: Manuel Burn, Cristina Juan y David Sánchez

Salatú

 

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