Crítica de 'Boys don't cry' - Masteatro
Boys don't cry

Crítica de ‘Boys don’t cry’

Boys don't cry

El teatre Tantarantana da la oportunidad a Victoria Szpunberg, autora i a Glòria Balanyà, directora, de volver a presentar Boys don’t cry, una obra que ya se presentó fugazmente en el Grec (un Grec fugaz cabe decirlo). Y lo celebramos. El texto de la argentina-catalana Szpunberg es un muy buen texto, de diálogos de manual, aunque la obra representada  tiene alguna parte donde pierde el ritmo.

La dramaturga es una experta en hablar sobre las mujeres y en darles voz en sus obras. Pero a la hora de coger otra vez la pluma quiso cambiar su objetivo y centrarse en el género masculino, hacer hablar a los hombres y narrar como viven entre ellos sus relaciones de poder. Pero esta no es una obra de haber quien es más macho ni nada de eso. Los dos hombres protagonistas que se nos presentan son viejos conocidos que se reencuentran porque uno va a pedirle ayuda al otro. Uno es político y tertuliano en un programa de tele, el otro guionista y poeta. Les une una vieja amistad… casi ya olvidada. Ahora uno está en la cumbre y el otro en el abismo. Pero el acierto del autora es hacer ver como toda relación de poder entre dos hombres, cuando hay lazos afectivos de por medio, es basculante, y que las miradas por encima del hombro pueden terminar en lágrimas, sangre o abrazos fraternales.

La historia empieza fuerte. Walter/Paco (Francesc Garrido, el mejor para hacer de desvalido peligroso) entra en la sala de lectura de Jordi (Armand Villén, tranquilo o histriónico sin perder nunca este mirar por encima) para saber si se ha leído la obra que le hizo llegar. Su tono burlón, sus evasivas, sus palabras de conmiseración hacen que Walter/Paco, hábilmente, se encierre en aquel despacho con llave. Esta primera escena, los dos hombres discuten, se humillan, se retan a ver quién sabe más citas, recuerdan quienes eran y se ponen violentos, muy tensos hasta un suceso que lo cambia todo. Durante estos intensos minutos hemos asistido a un magnífico ejercicio teatral, una escena a lo David Mamet, impregnada de sabiduría y mala leche. Esta lúcida presentación atrapa al espectador dándole una historia que poco a poco va tejiendo sin complicaciones en su cabeza. Asienta al receptor en un código reconocible, realista. Pero a partir de entonces, a partir de este suceso, el realismo, la lógica y la coherencia cogen otros senderos y empiezan a dibujar una historia de distintos matices. Así, y por precepto de Victoria Szpunberg, se deja que la imaginación de cada uno interprete los hechos acaecidos allí con su propia lógica, que la acaba teniendo si cada uno une las distintas metáforas que configuran el puzzle.

Este texto habla de las relaciones de poder masculinas, pero todo filtrado por los grandes sentimientos, la amistad, el amor, los celos, Y lo hace des de una perspectiva a medio camino entre el absurdo, lo imposible y lo mágico. Porque, ¿qué significan los falsos suicidios? ¿qué es este airbag gigante que se activa si cae un cuerpo superior a tres quilos? he ahí las múltiples metáforas, la riqueza de este texto tan aparentemente lineal, pero que se permite el lujo de dar un salto temporal, si es que así lo entiende uno.

Aún así, cabe decir que después de la brillante escena de presentación con los dos personajes masculinos, el ritmo decae con una fiesta que, si bien viene acompañada de hits de los ’80 que el cronista coreo por dentro, se hace un poco larga innecesariamente. Además, la propuesta de la autora y de la directora (sobre todo con los dos últimos giros finales) puede llegar a descolocar tanto al espectador que pueda terminar o maravillado o profundamente cabreado. Porque a veces las metáforas no cuadran, el puzzle no encaja. Da igual, lo importante no es dónde has llegado, sino cómo, el viaje.

Boys don’t cry de Victoria Szpunberg.
Dirigida por Glòria Balanyà.
Escenografía por Meritxell Muñoz
Interpretada por Francesc Garrido, Armand Villén, Maria Pau Pigem y David Anguera.
Drama sobre un reencuentro de consecuencias extrañas.
En el Teatre Tantarantana hasta el 18 de novembre

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