Crítica de ‘Animales’, con Juanra Bonet - Masteatro

Crítica de ‘Animales’, con Juanra Bonet

El actor y presentador Juanra Bonet adapta a la escena española la obra ‘Animals’, del polifacético y polémico actor y guionista británico Ricky Gervais, reconocido por la serie de televisión The Office. A modo de monólogo, Bonet nos adentra en el mundo animal, que constantemente es comparado con la raza humana para intentar dar respuesta a una simple pregunta: ¿somos los hombres tan diferentes de los animales como pensamos?

Aunque la puesta en escena responde a los cánones de la comedia, con un único actor defendiendo un texto ante el público, no podemos entender esta obra como un monólogo en el sentido más popular del término, con guiones más propensos a la carcajada gracias a una interpretación cómica de la vida cotidiana. ‘Animales’ pretende explorar otros campos, incluso podemos decir que tiene algo de académico en la medida que su exposición a menudo roza la estética de la conferencia –incluyendo una pantalla y un proyector que va plasmando imágenes documentales–.

Además, el tono tampoco invita a un disfrute relajado, sino que exige al espectador un estado de alerta para aceptar muchos de los temas que se exponen en el escenario. Nada más entrar, un cartel informa al público de que la obra puede herir la sensibilidad de algunas personas, por lo que entrar a la sala es responsabilidad exclusiva de cada uno. Una vez dentro, el texto quizá no llegue al extremo de revolver a nadie en su asiento, pero sí hay que ir preparado para aceptar ciertos juegos cómicos con temas poco risibles como el holocausto nazi o la religión. En otros momentos, en cambio, sí se respira ese ambiente distendido propio de la comedia, sobre todo en la parte final de la interpretación, consiguiendo que el público salga de la sala con mejor sabor de boca.

En definitiva, ‘Animales’ se aleja del concepto típico de monólogo para profundizar con sentido del humor en temas mucho más serios, si bien el espectador debe aceptar ciertas licencias para disfrutar de un espectáculo de alrededor de hora y cuarto de duración. Si uno consigue ese punto de aceptación, la obra deja un buen regusto a humor inteligente e, incluso, ganas de que el show continúe.

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