Crítica de Bereshit. Gènesi o en el principi. Dia 1. La caiguda - Masteatro
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Crítica de Bereshit. Gènesi o en el principi. Dia 1. La caiguda

Conflicto-respuesta; Conflicto-respuesta. La Historia avanza a través de este binomio. Todo conflicto genera una respuesta. A nivel individual o social. Pero mientras en otros siglos toda época se enmarcaba en un gran conflicto, hoy en día es imposible reducir lo que sucede en este complejo planeta a uno sólo conflicto. A nivel macro o micro. Todo se multiplica y todo se hace grande. ¿Qué conflictos vivimos hoy en día? ¿Terrorismo, cambio climático? ¿Corrupción, fútbol? ¿Visibilidad en las redes sociales? ¿Y qué respuestas damos a todo eso? Nada, ninguna. No hay solución posible. Sólo existe la repetición de los conflictos. Sólo la repetición absurda. Y el teatro, como reflejo de todo eso, abraza el absurdo para transmitir este sentimiento de confusión, esta difusión de las fronteras de la razón y la lógica. Transmisiones que generan Els Malnascuts, este proyecto multidisciplinar para jóvenes de hasta 30 años, nacido en y desde la Sala Beckett, y que del 19 al 25 los alumnos de la sexta edición se gradúan y presentan Bereshit. Y hablamos de alumnos porque sin duda este laboratorio es como una escuela, sin maestros, sin corsés, sin nada más que su propia inventiva, con libertad, riesgo y provocación.

Este año, pues, Els malnascuts han levantado un proyecto extraño, nacido del absurdo. En Bereshit. Gènesi o en el principi, cada día se presenta una pieza diferente de la anterior, pero con la que, a priori, guarda una relación narrativa o conceptual. El concepto es la Biblia, el Génesis. Esto de que Dios creó nuestro mundo en seis días y el séptimo descansó. Pues asistimos al día de la creación. Bueno no, el de La caiguda. Así pues, este nuevo equipo de malnacidos interpreta el primer día como la caída en desgracia de un hombre (El Primer Home) que se planta en el escenario con un traje ignífugo, para asesinar un hombre cualquiera que su único crimen es leer un libro.

Todo es muy estrambótico, desde el traje de los dos hombres hasta la coreografía con que se comete el asesinato. Poco sabemos que será de los pocos actos más coherentes y lógicos de la obra. A partir de entonces, un grupo de personajes vestidos con trajes plateados se pasean por el escenario chutando latas de cerveza, paseando cubos de pintura, chocando unos con otros, peleándose en coreografías absurdas, simulando actos sexuales… actos repetitivos sin sentido, porque no hay conflicto ni respuesta. Y en medio de ellos, nuestro hombre del traje blanco ignífugo que va paseándose como si aquello no fuera con él. Pero una voz en off nos explica bien sus pensamientos, sus reflexiones nihilistas.  Durante tres partes de la función poco sucede más que eso.

No importa, se trata del absurdo. Pero el Teatro del Absurdo no por ir contra de la lógica narrativa (aunque aquí se intuye cierto viaje) no deja de transmitir y provocar ciertas emociones. Y en Bereshit lo que más importa es la construcción del espacio, la representación de este mundo distópico, de estos personajes que son como androides estúpidos. Para mi este mundo distópico recuerda a Blade Runner, sólo le faltan las luces de neón y la lluvia, pero el vestuario, la música (todo muy tenebrista y denso como la música de Vangelis) y esta voz en off que narra los pasos del hombre y sus reflexiones como si fuera Roy Batty.

Pero al final el hombre del traje blanco ignífugo se presenta, le vemos sentado en un sillón con dos columnas de libros. Empieza un parlamento que tampoco conduce a mucha lógica, sólo un sentido de reflexiones filosóficas, nihilistas, pero al final cierra el relato a través de una llamada de teléfono a la policía, al departamento de crímenes autoinculpados, donde el hombre denuncia que ha asesinado al hombre de la primera escena y pide con todos los pelos y señales como y quien quiere que venga a detenerlo mientras lo retransmiten directo por la televisión. Un punto de humor que redondea un espectáculo más atmosférico que narrativo, más de transmitir que de narrar. Un nuevo proyecto de Els Malnascuts, con la dramaturgia del actor Àlex Monner y la dirección de Xisi Sofia Ye Chen, que impregna la Beckett de un ambiente absurdo y pesimista. Un No Future punk futurista donde el peor de los actos no significa nada.

Bereshit. Gènesi o en el principi. Dia 1. La caiguda de Àlex Monner y Els Malnascuts.

Dirigido por Xisi Sofia Ye Chen.

Con Louise Good, Raquel Banal, Marc Molins, Núria Montes, Blanca Valletbó, Joan Esteve, Oriol Guanyabens, Sergio Freijo y Martí Atance.

Teatro del absurdo futurista.

Hasta el 25 de julio en la Sala Beckett.

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