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Crítica de Amanda T. - Masteatro

Crítica de Amanda T.

La responsabilidad de la sociedad a la hora de educar a niños y niñas se extiende de las aulas, a los hogares y a la calle. ¿Pero qué sucede cuando llegan a la temida adolescencia? ¿Cuándo están a medio camino entre la inocencia y la rebeldía? ¿Cuándo no pueden desprenderse de sus muñecas, pero se quedan embobadas con el enésimo cantante juvenil? ¿Pero como se controla, se vigila, se supervisa (pónganle el verbo menos intrusivo que puedan) a un adolescente desde Internet? ¿Y qué sucede cuando la perversidad se ceba en una adolescente, se viraliza a través de la red y la humillación trasciende al plano real? No hay respuesta para todas las preguntas. Sólo una historia real protagonizada por Amanda Todd quien se suicidó en Canadá el 2012 después de vivir un infierno durante años debido al ciber bullying que sufrió después de que se filtraran unas fotos suyas enseñando los pechos. La historia fue muy cruda pues la nota de suicidio de Amanda Todd, donde contaba todo lo vivido, fue un mensaje de la víctima en Youtube. Ahora, Àlex Mañas explora este episodio trágico en Amanda T, la deconstrucción fabulada de los hechos y que se puede ver desde hace unos días en el Atrium.

Uno puede aproximarse a esta pequeña sala sin conocer la gravedad de los hechos o con un ligero recuerdo. Si no sabe bien sobre el material que el dramaturgo trabaja empezará la obra con una sonrisa en la cara, incluso se le puede escapar más de una risa. Quiere el autor retratar distintas escenas donde nos dejemos enamorar por la ingenuidad y la franqueza de esta adolescente tan prototípica, descubrir sus sueños, sus ambiciones de fama y admiración. Pero entre escena y escena, sea mediante proyecciones o por los propios actores, se nos va contando la verdadera historia de Amanda, sin obviar detalles, en toda su crudeza. Cabe decir que mientras nos vamos introduciendo en el infierno personal de la joven canadiense las risas se van congelando. La dramatización de los hechos está muy bien documentada, pero está ficcionada en el desarrollo de las escenas. Desafortunadamente, el único testimonio que se tiene de la historia es a través del vídeo que la propia Amanda dejó, pero poco se sabe de lo que pensaba, de su psicología. Con este material, Mañas monta un puzzle donde vemos distintas escenas del conflicto. Empieza con el encuentro entre la chiquilla y un productor musical con el que han quedado por chat. Un primer sospechoso. Pero en esta historia no encontramos un culpable, el foco es colectivo sobre una sociedad que no ha encontrado los mecanismos para educar, controlar, proteger, salvaguardar (pónganle el verbo menos intrusivo posible) esta juventud. De esta manera se muestra especialmente lúcido en los episodios de las cartas abiertas, en la escena entre padre e hija y en el episodio de la entrevista en el late show. Pero las escenas más descarnadas son aquellas en que la joven y su “primer novio” se cuentan historias de amor, violencia y muerte, historias que corren en paralelo a su propio infierno.   

Con la historia encauzada, el autor hace de director y lo hace jugando con las mismas armas de comunicación con que Amanda Todd se dio a conocer a nivel mundial. Por eso, el uso de estas proyecciones con la actriz Greta Fernández mostrando los mensajes en que se contaba el horror. Por eso, éstos momentos en que, sin salir del personaje, Xavi Sáez coge la webcam y grava lo que va diciendo Amanda, televisando el drama. Y por eso, algunos personajes o utensilios (vasos, móvil, etc.) son escritos en una hoja.

Hay que destacar además el trabajo actoral. Por un lado, está un mayúsculo Xavi Sáez, un actor de éstos que pasan más o menos desapercibidos, pero que lleva ya unos años a pico y pala defendiendo con enorme solvencia y naturalidad distintos personajes. Y en Amanda T. defiende un amplio catálogo de personajes cargado de matices, que uno descubre cuando más cerca está de él. Un actor de distancias cortas, que pasa de ser un Buster Keaton perturbador a una caricatura hiperbólica de un presentador de un late show después de rompernos el alma con el testimonio del padre. Mientras a su lado debuta Greta Fernández, una joven actriz sin tablas en el escenario. Y se le notan, y no pasa nada. Hay un tono tan natural y nada afectado que le va muy bien al personaje. Una debutante a cargo de un personaje en el que la ingenuidad y la inexperiencia es básica. Y aunque sí que le falte más rodaje, nada que no sea fácilmente de ajustar. Además, a su lado tiene un maestro. Sólo hay que ver como el actor le daba unas ligeras indicaciones al saludar y al salir. Detalles de un buen profesional.

Con Amanda T, conseguimos aproximarnos a una historia brutal. El autor trabaja el horror en muchas capas, al principio a través de la ingenuidad, evolucionando hacia la denuncia social y llegando a retratar la propia fabulación de este horror. Y todo gracias a una pareja de intérpretes que desde su (in)experiencia transmiten la tragedia con gran acierto.

 

Amanda T. de Àlex Mañas.

Dirigida por Àlex Mañas.

Interpretada por Xavi Sáez y Greta Fernández.

Tragedia ficcionada sobre hechos reales.

En el Teatre Atrium hasta el 20 de Noviembre.

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