Crítica de "Alpenstock" de la cia. Obskené - Masteatro
Alpenstock

Crítica de «Alpenstock»

Un cuento gamberro.

Había una vez, en un pueblecito de los montes del Tirol, una pareja tradicional que vivía siguiendo las convenciones moderadas del nacionalismo conservador. Todos los días, Fritz se armaba con su maleta de funcionario para sacar adelante a su patria y a su familia, mientras Greta cumplía sus obligaciones de esposa entregada a la limpieza y el hogar. La pareja vivía en plena armonía gracias a la comunión cotidiana por la que cada miembro cumple con su deber y posición. Incluso vestían, de puertas a fuera, una impoluta y sonriente máscara para enseñar al mundo cuan perfecta era su vida. Sin embargo, un fatídico día la modélica relación se vio truncada por aquella que la RAE aún define como miembro del sexo débil. El objeto de la discordia no fue una manzana sino un detergente comprado en el mercado cosmopolita, nido de culturas y diferencias raciales. Desde aquél día nada volvió a ser lo mismo… O sí.

La compañía Obskené presenta con Alpenstock de Rémi de Vos una sátira extrema y absurda en la que machismo, conservadurismo, nacionalismo y racismo quedan ampliamente ridiculizados. Pese a su intención rompedora, lo cierto es que el espectáculo resulta poco mordaz ya que no interpela al espectador: Tan solo le sitúa en una alejada y por ello cómoda posición. Contrariamente a lo que se ha publicitado, no se trata de una crítica a un determinado partido político sino a unos pensamientos tan ampliamente exagerados que muy difícilmente van a ser compartidos o admitidos. Vemos un guiñol, una parodia y unos personajes que por remotos no pueden hacernos replantear nuestra forma de pensar o de actuar.

Ahora bien, pese a no llegar a ser una obra especialmente perturbadora, sin duda es una propuesta cómica, diferente y gamberra, con un gran trabajo en energía y puesta en escena. Ricard Soler dirige casi una coreografía – el movimiento asistido por Sarah Anglada se convierte en un personaje más – y un ritmo dinámico que potencian el humor macabro y esperpéntico. Con el permiso de unos notables Arman Villén  y Enric Cambray, destacaré el trabajo de Lara Salvador, la única que está constantemente en escena. La entrega de la actriz es absoluta en todo momento, ya sea acompañando los designios de Fritz con una sonrisa de anuncio de dentífrico, desnudándose metafóricamente ante el público o dejándose vencer por sus pasiones más ocultas.

Y por supuesto, hay que hablar de la cuidada estética: El vestuario y la caracterización plastficadas de Eli Siles y Rut Fulgado viene compenetrado con una completa escenografía de Adrià Pinar y Víctor Peralta. El rosa chicle de toda la casa acompaña divinamente los valores del mundo “Barbie” en el que viven los personajes. En este sentido, la música y el espacio sonoro de Guillem Gefaell son también elementos fundamentales, con una catarsis final especialmente divertida.

Con todo, Alpenstock es una propuesta arriesgada, llamativa y muy cachonda que lleva al extremo caricaturesco la superficialidad. Un cuento para adultos, de moraleja poco definida pero para nada inocente

Alpenstock de Rémi de Vos

Dirigido por Ricard Soler

Interpretada por Lara Salvador, Arman Villén y Enric Cambray

Compañía Obskené, dentro de El Cicló

Hasta el 7 de enero en El Tantarantana

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