Cirque du Soleil regresa a sus orígenes con 'Saltimbanco' - Masteatro

Cirque du Soleil regresa a sus orígenes con ‘Saltimbanco’

Saltos imposibles, acrobacias y piruetas inverosímiles, alegría y color llegan a Madrid de la mano del Cirque du Soleil con “Saltimbanco”, una producción con casi dos décadas de solera en el que la fuerza física, el riesgo y la habilidad se combinan en el montaje más típicamente circense de esta compañía.

“Se puede ver el espectáculo cinco noches seguidas y jamás ves lo mismo”, ha asegurado a EFE el director artístico, Bruce Mathers, durante los ensayos de “Saltimbanco”, que recala en el Palacio de los Deportes de la capital desde esta noche hasta el 10 de octubre, dentro de la actual gira que lleva tres años en marcha y que acaba de pasar por Zaragoza y Granada.

El montaje pone sobre el escenario a más de 50 personas de 20 nacionalidades diferentes en un homenaje al circo clásico -presente desde el título (del italiano “saltar sobre un banco”)-, así como “al humor, a los colores, a los personajes raros y divertidos y a la excelencia acrobática y del cuerpo humano”, ha añadido Mathers.

Trapecios, poleas, boleadoras y más elementos ayudan a componer un viaje iniciático en el que las criaturas protagonistas evolucionarán desde una estética y actitud homogénea y conformista hasta un barroquismo y un sentido del riesgo “en el que no tienen miedo de morir”, ha revelado Olivier Arnaud, ex animador deportivo fichado por la compañía.

En esa línea, se pondrán en escena el “adagio” (los artistas danzan entrecruzados), los “mástiles chinos” (los protagonistas trepan por un mástil liso impulsados sólo por la fuerza de sus brazos) o la danza aérea “bungee”.

La música, como en todo espectáculo que lleva su sello, cobra especial importancia, con un parapeto multicolor a modo de entramado floral que cubre a los músicos y que combina con su música intercultural, interpretada por dos cantantes en un idioma inventado.

Esta es la segunda ocasión en la que Cirque du Soleil representará “Saltimbanco” en Madrid tras el montaje de 2002, aunque en esta ocasión se ha sustituido la célebre carpa de la compañía por un colosal espacio como es el Palacio de los Deportes, para cuyas proporciones se ha adaptado el espectáculo, que presenta saltos de hasta 14 metros de altura.

El orden y sincronía del escenario se manifiesta también tras él, en “la ciudad que hay detrás de la ciudad”, según lo ha descrito el actor Martín Pons -que interpreta el papel del “Soñador”- donde se mueven las otras 50 personas del equipo y que incluye, entre otros, un completo gimnasio, con dos fisioterapeutas y una profesora de Pilates.

Allí en el “backstage” aguardan también en lugares perfectamente identificados las más de 2.500 piezas de vestuario, algunas coloreadas artesanalmente y personalizadas para cada artista y traídas desde Montreal, en el país natal del Circo del Sol, Canadá.

También es el lugar de los remiendos, por ejemplo para el calzado, el más castigado por el intenso ejercicio desplegado. Tanto es así, que un miembro de la plantilla se dedica cada día a repintar las coloridas botas del espectáculo para ocultar las huellas del desgaste.

La compañía -que exhibe actualmente en otros puntos del mundo producciones de éxito como “Varekai” o “Alegría”- nació de un festival organizado por un grupo de jóvenes artistas callejeros de Québec (Canadá) del que en 1984 surgió el Cirque du Soleil, creado por Guy Laliberté, convertido hoy por hoy en el séptimo turista espacial.

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