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 'Catalunya Aixeca el Teló' en 9 críticas - Masteatro
Catalunya Aixeca el Teló

 ‘Catalunya Aixeca el Teló’ en 9 críticas con respuesta

Un año más, el teatro catalán ha inaugurado temporada con su 14ª gala Catalunya aixeca el teló, esta vez dirigida por Elisenda Roca y presentada por los actores Bruno Oro y Clara Segura en el Gran Teatre del Liceu. Y un año más, Twitter se llenó de quejas al respecto, tanto de la gente que estuvo viendo la gala en directo como los que vieron la retransmisión que hizo TV3 media hora más tarde. Ahí van algunas de las críticas con la correspondiente respuesta.

  1. El amor como tema de fondo.

El amor. Un tema gastado, repetitivo, pasteloso… Puede ser. Pero si descartamos el amor descartamos el 95% de las ficciones de todas las disciplinas culturales, incluido el teatro. ¿Podría haberse escogido otro tema? Por supuesto. Pero tampoco considero que fuera una mala elección. Las cortinillas con besos de personas de todos los ámbitos de las artes escénicas –actores, técnicos, productores, taquilleros, políticos…- fueron ágiles y no se abusó de ellas. Además se vieron en ellas gente de todos los sectores, no solo los de los rostros conocidos.

  1. Presentadores ¿sobreactuados?

Ya sabemos que los guiones de las galas no suelen ser gran cosa y que ni Oro ni Segura van a ganar un Max o un Butaca por sus actuaciones. Pese a eso, los dos son auténticos profesionales, supieron interactuar con el público e improvisar cuando era necesario. Sobre el escenario se pudo ver a una pareja muy compenetrada con una actitud simpática y entusiasta.

  1. Solo se vieron musicales.

Cierto. Los musicales ocuparon la mayoría de las actuaciones. Pero me parece interesante destacar que fue una selección muy variada, con musicales de pequeño y grande formato. Desde Mamma Mia, Molt soroll per a res, Rent El petit príncep–por cierto, no he visto el espectáculo y quedé muy sorprendida con este nuevo registro de Ángel Llàcer– a montajes como 79 raons per deixar-te, Dies normals, Fang i setge o Van Gogh el musical. Además hubo bastante danza de estilos muy variados: la contemporánea  de Minus’16 -preciosa coreografía de la compañía joven del  IT-, el claqué de la compañía de Coco Comín y el hip hop en catalán de Brodas Bros. Como otros géneros, la actuación de la ópera  La Bohéme – el Liceo también tiene que promocionarse- y los sonidos a capella del espectáculo Allegro. El teatro de texto fue como todos los años el menos representado, pero también creo que es lo más complicado de transformar en una actuación de 3 minutos. Solo acudieron unos fragmentos recitados por el equipo de Amor y Shakespeare, con Laura Aubert como maestra de ceremonias.

  1. Siempre actúan los mismos.

Cierto. Pero eso no es culpa de la gala. Basta con echar un vistazo a la cartelera para ver que la mayoría de actores son los mismos de siempre. Pero es que viendo los números de entradas vendidas vemos que son precisamente los espectáculos con gente conocida los que más aforo tienen. Las entradas no son baratas, y puestos a escoger, la gente no quiere arriesgarse ante lo desconocido. Y eso es un problema para las pequeñas compañías. La promoción hacia lo no comercial debe existir, está claro. Pero quizá, y solo quizá, una gala cuyo objetivo es aumentar los espectadores, acercar al teatro a la gente que normalmente no acude, deba sacar sus caras más conocidas para conseguirlo. Será después, cuando la gente tenga el teatro integrado en su vida, cuando podrá experimentar con nuevas propuestas.

  1. Poca escenografía

Todos las actuaciones fueron acompañadas solamente de proyecciones en pantalla y eso es algo que fue bastante criticado.  Sin embargo, como es fácilmente comprensible no es viable transportar al Liceu las escenografías de todas las actuaciones, ni siquiera construir una escenografía solamente para la gala. Y mucho menos transformar el escenario para cada actuación,  pues como haya que esperar mucha se criticará la lentitud…

  1. Demasiado vídeo.

Los teatros familiares y los teatros de pequeño formato no han tenido presencia más que en videos. No es del todo cierto. Como familiar se ha tenido una pequeña actuación de El petit príncep y en cuanto a los de pequeño formato ha habido actuaciones de musicales del Teatro Gaudí y del Teatro del Raval. Sí es cierto que este año no habido número conjunto de todas las pequeñas salas como se hizo el año pasado, pero que puedan presentarse sus actuaciones como unas más de la gala es algo a tener en cuenta. Los grandes teatros públicos (TNC, Teatre Lliure y Mercat de les Flors) también estuvieron presentes en video, si bien hubo una actuación del Molt soroll per a res. Además, los videos fueron especialmente emotivos y sorprendentes. Lástima de los problemas de sonido…

  1. Problemas en el sonido

Aquí no hay réplica posible. Hubo muchísimos micrófonos que funcionaron mal, los volúmenes estaban mal ajustados y los vídeos fueron mal lanzados. Fallo grande para un teatro como el Liceu.

  1. Una gala poco reivindicativa.

La crítica política estuvo presente en un único gag de los presentadores, quienes dijeron con sarcasmo que no había de que preocuparse dado que los partidos se habían puesto de acuerdo para bajar el IVA un día de estos… Después de un largo e irónico silencio, saludaron a Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, presente entre las butacas. Sí que hubo también otro tipo de reivindicación hacia el mal comportamiento de los espectadores, con una canción en la que indicaron lo que no se debe hacer en el teatro: mirar el móvil, comer caramelos con envoltorio, toser…

  1. Pre-gala de ¿hipnosis?

El peor momento de la gala fue sin duda el inicio, con un espectáculo de hipnosis de Onofroff que dejó mucho que desear. Teóricamente 20 participantes voluntarios del público fueron hipnotizados y dormidos en el escenario. A uno de los voluntarios parece que no le fue muy bien, ya que mientras el hipnotizador dormía al resto, él se incorporó para ver cuánto faltaba para que acabara…

Por cierto, resulta bueno destacar que, a diferencia del año pasado, en esta ocasión sí se ha indicado a través de una pantalla el nombre y la compañía responsables de cada actuación. Un detalle muy útil.

En definitiva fue una gala comercial pero entretenida. Con fallos pero también con aciertos. Y, ante todo,  un momento de promoción y difusión del teatro que nos puso la miel en los labios. Y es que sin duda, la temporada viene cargada.

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