Carlota.
Castro y Maura: tándem perfecto.

Carlota

Dominada por el rojo y el negro, Carlota es una obra muy bonita de ver. Tiene una puesta en escena preciosa. La propuesta estética es impecable: Felype de Lima vuelve a lucirse con el uso del color y la mezcla de texturas; generando atmósferas muy densas. La videoescena, un guiño a Saul Bass y la música nos acompañan con complicidad a las puertas de la casa de Charlie Barrignton. Dónde algo terrible está a punto de suceder y un misterio espera a ser resuelto. La fuerte apuesta de Mariano de Paco por el esteticismo de la pieza es arriesgada, pero a mí me funcionó para aproximarme al sentido del humor de Miguel Mihura.

En la representación del  viernes, mi interés en la propia historia oscilaba. La narración me resultaba irregular, en parte, creo, porque tuve problemas con la sonoridad, o por la sonoridad de algún actor. La historia se fue haciendo más compacta a partir de la mitad. Pilar Castro, irreconocible,  contribuyó a ello con su buena labor y extraordinario sentido del humor. El tándem con Carmen Maura es perfecto. Carlota cuenta con actuaciones sobresalientes que se ponen a favor de la propuesta y la dotan de comicidad.

Respeto el esfuerzo de Mariano de Paco por actualizar los clásicos así como su aprecio sincero por los autores españoles. El universo de Mihura, su comicidad, es muy personal. Tiene esta obra a su favor un texto que no tiene mayor objeto que el de entretener y divertir.  Y aún siendo una comedia, no traiciona el suspense, que se mantiene hasta el final, dónde nos espera una  deliciosa sorpresa.

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