Àlex Rigola con parte del elenco de"Marits i mullers", de Woody Allen

Àlex Rigola dirige “Marits i mullers” de Woody Allen

Hoy se ha presentado a los medios la obra que abrirá temporada en La Villarroel. Marits i mullers, adaptación teatral de la película homónima de Woody Allen, será representada en Barcelona bajo la dirección de Àlex Rigola con Andreu Benito, Mònica Glaenzel, Sandra Monclús, Joan Carreras, Lluis Villanueva y Mar Ulldemolins.

Disección del matrimonio

En opinión de Rigola, el valor de Allen reside en la capacidad de sus guiones de reflexionar sobre grandes temas filosóficos desde una óptica muy mundana. En este caso, la comedia y el drama se unen para contar la historia de un matrimonio que se separa y de cómo esta decisión afecta a sus mejores amigos.  Para estos últimos, la caída de la estabilidad ajena destruirá su propia rutina matrimonial como si de una ficha de dominó se tratara.

En palabras del director, la historia es “un retrato crudo y obsceno de las relaciones de pareja” en el que los espectadores se verán más reflejados de lo que les gustaría. La dificultad de compartir la vida con alguien y el miedo a la soledad son algunos de los temas tratados en el texto, que para Rigola sigue siendo actual 20 años después.

El público como psicoterapeuta

El montaje, que ha pasado con otro reparto por el teatro de la Abadía de Madrid, estará por primera vez en un teatro mediano, cosa que ofrece la proximidad para la que está pensado.

En la obra, los personajes desnudan sus pensamientos y utilizan al público como terapeutas pasivos. Esta relación de proximidad está presente en la escenografía de Max Glaenzel, formada por unos sofás constantemente ocupados. El objetivo de Rigola es eliminar las fronteras entre actores y espectadores, motivo por el que algunos sofás estarán ocupados por miembros del respetable.

Tintes autobiográficos

Poco después del estreno de la película, Woody Allen se separó de su mujer Mia Farrow para casarse con su hija adoptiva. La historia fue por tanto una puesta en escena inspirada en la propia crisis de pareja de su creador, si bien puede extenderse a los problemas de muchos matrimonios.

La apuesta de Rigola pasa por tanto por captar la esencia del texto alejándose del cliché de Allen. La construcción de los personajes no quiere ser en ningún caso una imitación de la película, empezando por las diferencias físicas entre el americano y el actor que interpreta su personaje Andreu Benito. Además, la adaptación incluye referencias que lo acercan al contexto catalán y los personajes tienen  los nombres de los actores que los interpretan.

Con todo esto, para la compañía “la historia tiene muchas capas” y cada espectador podrá sacar sus propias conclusiones. La reflexión y la polémica están servidas.

La Villarroel restaurada

Con Marits y mullers se estrena la remodelación de La Villarroel. Gracias a ella, el aforo del teatro llega ahora a las 493 localidades, cosa que supone un aumento de 20 butacas respecto a las de la temporada pasada.

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