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337 KM de Manuel Benito - Masteatro

337 KM de Manuel Benito

Dirección: Julio Provencio

Reparto: Néstor Goenaga, Lidia Navarro y Clemente García
Iluminación: Juanan Morales
Espacio sonoro y musical: Julio Provencio
Escenografía y vestuario: Yeray González Ropero

Cía. La Belloch.

Teatro Quique San Francisco, Madrid. Desde el 16 al 27 de febrero de 2022.

Instrucciones para la conciencia por Carlos Herrera Carmona

Lección aparentemente inocente para quienes se acerquen a este texto y montaje sobre el Síndrome de Asperger. Manuel Benito firma la pieza, Julio Provencio se dedica a escenificarla y un reparto entregado que mima esta propuesta donde el mensaje se propulsa directo a la conciencia alla maniera di la Cía. La Belloch. La crudeza de este no tan conocido trastorno es latente y patente desde el minuto uno. Sin embargo, la narración es dulce, enternecedora, hasta el punto de que el espectador parece pertenecer a ella, de implicarse través de la ternura y sin cortapisas en el pesar de la familia del niño (Tonín), que padece dicho trastorno. El tacto por bandera y el ahínco de su familia (padre, madre y abuelos) por sobrellevar el día a día anhelando y proponiéndose mejorías, mínimas, pero dignas de celebración, hacen el resto.

Llama la atención el tratamiento que del trastorno se hace al estar envuelto éste en una cotidianidad y cercanía constante con destellos de humor. Ya conocemos la máxima de la santa de Ávila: más vale una cucharita de miel que una de hiel. Logradas con éxito las interpretaciones, no sólo cuando Néstor Goenaga encarna a Tonín, sino las de Clemente García y Lidia Navarro que le arropan en toda la extensión de la palabra, así como sus rápidos desdoblamientos en otros personajes.

Hay dos momentos en la pieza que, personalmente, me conmueven cuando el niño queda a solas en su dormitorio y activa su imaginario. El primero de ellos: el acierto a la hora de tratar aquella suerte de conciencia reveladora en forma de peluche/marioneta que Tonín rechaza -pues le lleva la contraria y le atosiga como los otros. El segundo: la visita de su ídolo que funciona como toma de tierra aunque éste vuele por el espacio sideral… La sorpresa de la canción por todos conocida, que sonará como única pieza sonora, remata esta conmoción mía.

He de resaltar es el idóneo enfoque del trastorno escénicamente hablando altamente indicado para que un público adolescente se conciencie. Desde la escena se nos anima a una reconsideración para con las personas que sufren –niños y niñas especialmente, tan indefensos y víctimas de bullying. No hay retrogusto de amargura sino de esperanza; no hay pellizcos de desazón gratuita –eso sería lo fácil- sino de posibilidades. La paciencia junto con la consideración son las palabras que a diario que la familia se repite a modo de mantra a la hora de sobrellevar cada despertar del niño. Estas capas de ternura que envuelven a la dolencia es lo que hace que 337 km se convierta en un himno humilde y alentador en el enmarque de teatro social tan necesario y urgente en estos días.

Llevo más años dedicado al teatro que a la docencia en centros de secundaria. Sin embargo, en los veinticinco que trabajo en el aula, he tratado con alumnado con Síndrome de Asperger y puedo constatar el acierto con el que está tratada esta problemática tanto desde el punto de vista del niño como de la familia. Es una cruzada 337 km cuyo santo grial es lograr la comunicación niño-familia por mínima que sea. El reto del entorno de Tonín es que su imaginario sea compartido con quienes le rodean, que los diálogos con sus personajes se materialicen en el exterior. Está claro que depende de nosotros aminorar la velocidad de nuestro posible rechazo basado, sobre todo, en desconocimiento. De ahí esta propuesta de Benito/Provencio.

Como bien dice el dramaturgo, todos tenemos algún rasgo de este trastorno o conocemos a alguien o conoceremos. Así que la obra opera como una delicada instrucción de cómo acercarnos a estas personas para quienes los demás sí que somos los extraños, los intrusos, los agresores, mientras ellos, ajenos y limitados, están en su rincón privadísimo. En los diálogos de 337 km queda patente como Tonín su reacción ante el no-tacto y ante la no-delicadeza. Y es totalmente veraz. 337 km: un canto a la esperanza y un homenaje, no solo a quienes lo padecen, sino a sus familias, terapeutas incansables.

Larga vida, por cierto, a la Cía. La Belloch que cumple una década en el camino.

Carlos Herrera Carmona es autor, director y crítico de teatro. Su última publicación,  “En la tierra desnuda: muerte y resurrección de Antonio Machado“. @seville70

Foto: Susana Martín.

Más información de 337 km en: https://teatroquiquesanfrancisco.es/programacion/337km/#mas-info

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