Una gata sobre un tejado de zinc caliente

Una gata sobre un tejado de zinc caliente – Crítica

Decía Göbbels, cuyo poder propagandístico es indiscutible, que una mentira mil veces repetida se convierte en verdad. ¿Vivir en la cruda realidad o en una mentira piadosa? He aquí el dilema. Tenessee Williams presenta una familia anclada en personajes que buscan su ideal de vida sin encontrarlo y que, en el intento, deciden autoengañarse, para lo bueno y para lo malo.

Pese a la intensidad del texto, la  versión dirigida por Amelia Ochandiano no emociona en exceso, especialmente en la primera parte. Ante la frialdad de Andreas Muñoz, vemos a una Begoña Maestre forzada, subida de tono y propensa a los gritos innecesarios. No les ayuda la escenografía de una platea demasiado grande que enturbia la intimidad del cuarto y obliga a forzar los movimientos.

El montaje mejora a medida que avanza, llegando a su máximo esplendor en la conversación que mantiene el protagonista con su padre. Juan Diego siempre es un reclamo y lo cierto es que el papel le va como anillo al dedo. La presencia que tiene se ajusta perfectamente a la del patriarca sin pelos en la lengua, por más que a veces abuse del humor en sus expresiones. No obstante, la intensidad del personaje se consigue y la catarsis por la que transita junto a Muñoz regala uno de los mejores momentos. Por su lado, el resto de personajes quedan bastante eclipsados, por más que todos tengan algún momento, por pequeño que sea, en el que dejan entrever una pequeña parte de sus tampoco sencillos mundos.

No le sobraría al montaje un poco más de contención, de naturalidad. Con menos gritos y más verdad que hagan más real la mentira del teatro. Con todo, se queda en interesante y entretenido, logros obtenidos mayoritariamente por la tensión que esgrime el texto y el desfile de cuestiones humanas que plantea.

Una gata sobre un tejado de zinc caliente de Tennessee Williams
Versión y dirección de Amelia Ochandiano
Interpretada por Andreas Muñoz, Begoña Maestre, Juan Diego, Marta Molina, José Luis Patiño y Alícia Sánchez.
Teatre Auditori de Sant Cugat, 12 de diciembre de 2017.

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