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“El régimen del pienso” de La Zaranda

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Cerdos apestados corren hacia el abismo 
Con este suceso ensordecedor y apocalíptico nos presentaron el pasado fin de semana los vecinos jerezanos de La Zaranda, Teatro Inestable de Andalucía la Baja, una de las compañías más innovadoras e internacionales de España, su última obra “El régimen del pienso” de Eusebio Calonge.

Con apenas cuatro flexos, unas dos docenas de archivadores  y cuatro estanterías de metal, entre otros objetos, estos geniecillos, duendes traviesos de lo poético, nos transportan a un mundo en sepia lleno de artefactos que recrean el caos, la decadencia y la pestilencia de una oficina de la industria porcina, un mundo en el que la vida del hombre y la vida del cerdo se confunden en la metáfora,  el símil y el paralelismo, un mundo en el que no se sabe si los artistas hacen de forenses o son forenses los que hacen de artistas que determinan las razones de  muerte en aquellos que no tuvieron razón para la vida. Muertes que se encuentran archivadas sin sentido y que son movidas por un coro trágico-clownesco formado por Enrique Bustos y Francisco Sánchez  con Gazpar Campuzano de corifeo y Jevier Semprúm  como antihéroe de esta tragedia de lo patético, un oficinista de una empresa de la industria porcina que a sus cincuenta y dos años pierde su empleo de toda la vida porque ya no es útil. Tan inútil como lo está siendo el pienso para los cerdos que paradójicamente, pese a ser lo que tiene más valor para ellos, es la causa de una pandemia animal.

Una vez más esta mítica compañía con más de veinticinco años de trabajo conjunto y con unas doce creaciones desde sus comienzos como grupo de teatro en el año 1987 nos ofrece una obra dirigida por Paco de La Zaranda, y como siempre, mediante un arsenal estético al servicio de planteamientos existenciales y de una crítica mordaz nos invitan a la reflexión, a través de lo esencial y de lo poético, sobre cuestiones complejas como la muerte, lo inútil del poder, la hipocresía o el utilitarismo. 

Con un lenguaje teatral tan innovador y revolucionario como siempre, según cuentan las crónicas de sus inicios, La Zaranda con este espectáculo, una vez más, eleva el acto escénico en sacro mediante una clave estética que radica en el tratamiento sacrílego y simbólico de los objetos, la música, la iluminación y el discurso que se tornan en un medio de expresión poético devolviendo al teatro su carácter primigenio de ritual. Los objetos salen de su esfera utilitaria logrando la transformación de su aspecto para así modificar el discurso y la situación hasta crear distintos espacios, ora un despacho, ora una sala de disección, ora la entrada de un edificio con una puerta giratoria, ora una cámara de cadáveres, espacios creados con  objetos que adquieren una personalidad diferente a la suya, estableciendo una situación de juego con la realidad que se percibe más real que lo verdaderamente real. La repetición rítmica tanto de acciones como de palabras crean en el discurso lineal manifestaciones abstractas que alcanzan significado en un plano ancestral relativo a las raíces tradicionales de la Baja Andalucía o de Andalucía la Baja.

Con un compromiso hacia las inquietudes humanas y a través de un teatro con sello propio, inédito e inimitable, La Zaranda nos deleita una vez más con su elaborado y expresivo arte.

El régimen del pienso de la compañía La Zaranda, Teatro Inestable de Andalucía la Baja
Texto de Eusebio Calonge
Con Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez, Luis Enrique Bustos y Javier Semprúm
Dirección de Paco de La Zaranda
Música de Pablo Luna, Orlando Portacarrero y su Banda, Coro de Monges do Mosteiro de Sáo Bento e Coral Colégio do Bento de Núrcia (Río de Janeiro)
Coproducción de La Zaranda con el Festival Temporada Alta

Teatro Central de Sevilla, viernes 10 y sábado 11, a las 21h.


Acerca de la XXXIII edición de la Feria Internacional del Títere de Sevilla

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LOS TÍTERES CONVIERTEN A SEVILLA EN UN ESCENARIO INTERNACIONAL

Muy atrás quedan ya las tardes de frío invierno y Sevilla en el mes de mayo se convierte en un gran escenario internacional en el que se invoca a todos los públicos a participar en la XXXIII edición de la Feria Internacional del Títere de Sevilla.

La primavera en Sevilla, como no podía ser de otra manera, sirve de marco internacional al arte de la titerería en una feria que ofrece más de cuarenta y dos  funciones de veinticinco  espectáculos distintos en diecisiete  días, repartidos en escenarios diferentes como Teatro Alameda, Sala Cero, Sala La Fundición, Centros Cívicos como el de  Torreblanca, Bellavista o San Pablo y barrios como Alameda de Hércules o San Jacinto en Triana que acogerán teatro de calle.

Esta feria con nombre propio cuenta con la participación de países como Dinamarca, Escocia, Uruguay, Bulgaria o Serbia que junto con las comunidades autónomas de Cataluña, Comunidad Valenciana, Asturias, Galicia, Comunidad de Madrid, Aragón y Andalucía darán una muestra del  panorama  internacional del títere bajo espectáculos de gran factura tanto artística como pedagógica, espectáculos  realizados con diferentes técnicas de títeres y disciplinas; guantes, muppets, clowns, varilla, sombras, hilo, animación de objetos…etc.

Una feria que dará cabida a espectadores de todas las edades con espectáculos de títeres para todos los públicos, para niños, para jóvenes y para adultos con funciones escolares, familiares y teatro de calle. También nos ofrece una exposición en el Centro Cívico de San Jerónimo con una muestra de los carteles de todas las ediciones  y el habitual mercadillo de UNIMA (Unión Internacional de la marioneta)-Andalucía que tiene lugar los fines de semana en la Alameda de Hércules.

Esta congregación de  profesionales internacionales y nacionales  en un festival pionero en España convierte a la ciudad de Sevilla en un referente dentro de la actividad del teatro de títeres y para algunos significa la oportunidad de ver espectáculos que de otra manera no podrían  y para otros, una buena manera de pasar su tiempo libre en familia o con amigos.

La feria que es organizada por el ICAS (Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla) y Sevilla Distrito de las Artes (Ayuntamiento de Sevilla), patrocinada por el INAEM (Instituto Nacional de las Artes y la Música) y que tiene como colaboradores a la Sala La Fundición, Sala Cero, UNIMA Andalucía y UNIMA Federación España cuenta en su presupuesto con el 17% menos respecto a la edición pasada.

XXXIII Feria Internacional del Títere de Sevilla
Del 3 al 19 de mayo de 2013



Crítica de “La voz humana” de Jean Cocteau

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ANTONIO DECHENT DANDO ABASTO

Como un huésped inesperado se encuentra el espectador en la sala Casala Teatro de Sevilla, un puesto del Mercado de Triana reconvertido en sala de teatro, y como un anfitrión aparece el actor Antonio Dechent en el personaje de Él quedando  público e interprete atrapados en un espacio íntimo y recogido y que en esta ocasión bajo el soliloquio de La voz humana de Jean  Cocteau (Francia, 1889-1936) se enfrentan en un solo acto a:  una habitación inhóspita, un enamorado abandonado y el band accesorio de los gabinetes modernos: el teléfono, que para la época en la que la obra se escribe, año 1930, es un medio de comunicación ya ampliamente difundido en ciertos sectores sociales. Y al otro lado del  teléfono; una amante que nunca estará ante los ojos y los oídos del espectador.

Antonio Campos, director de la obra y Antonio Dechent, intérprete de este texto dan un paso más a la innovación ética y estética  que en su época supuso este texto de Cocteau  con el que el autor, bajo la necesidad de atraer al público y sin llegar a la degradación, pretendía devolver al lenguaje su protagonismo en el teatro, contraponiéndose a un teatro limitado a una simple diversión, o a una simple reproducción de lo real.

En esta propuesta escénica el personaje de Ella se torna en Él. “Tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando” dice el refrán popular, Él o Ella qué más da, poniéndose de manifiesto el intercambio de roles que casi un siglo después se ha producido en la sociedad occidental. No sólo encontramos a un hombre desesperado que en la más oscura intimidad se va desangrando como un perro (en la concepción original del texto “perra”) herido, tal y como indicaba el autor en el prefacio de La voz humana, sino que también encontramos al otro lado del teléfono a una mujer que marca su destino con sus decisiones  y es que cada vez más hombres son los que lloran y ahora la mujer es dueña de su vida, tantos es así que probablemente la interpretación de este texto realista hoy en día por una mujer hubiera puesto de manifiesto el desfase de la obra teatral  marcando un distanciamiento histórico que alejaría al espectador del discurso principal.

La situación plantea el sentimiento de desamparo, que afecta a todos en mayor o menor medida,  expresado a través de un discurso de mujer. Bajo esta propuesta,  por momentos puntuales encontramos no a un hombre herido sino a un hombre imitando a una mujer herida, pero en general la voz curtida de Dechent, su enorme altura y su fuerte semblanza impactan, golpean y sacuden al espectador al ponerse en contraste con un registro interpretativo marcado por la vulnerabilidad, el dolor y la desesperación contenida que el actor llega a mostrar llegando a sugerir en el espectador la pregunta de cómo actuaría si viviera esa situación con esas circunstancias.

La voz humana de Jean Cocteau
Dirigida por Antonio Campos
Interpretada por Antonio Dechent
Música de Santi Martínez
Fotografía de Jorge Vergne
Drama
Todos los viernes y sábado (20:00h. y 22:00h.) en la sala Casala Teatro de Sevilla


Crítica de “Conversaciones con mamá” de Santiago Carlos Oves

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¿QUIÉN NO TIENE UNA MADRE? 

La obra de teatro basada en la película del argentino Santiago Carlos Oves (Buenos Aires 1941-2010), Conversaciones con mamá (2004) y adaptada por Jordi Galcerán  trata de un encuentro entre un hijo y su anciana y entusiasta madre, una conversación en la que se destapan los secretos mejores guardados del pasado y del presente, confesiones inocentes que cambian la vida de un hijo de manera sustancial.

Se trata del segundo trabajo de Echanove como director teatral, tras Visitando al Señor Green. En Conversaciones con mamá nos encontramos ante una obra de texto, con escasas complicaciones en la puesta en escena,  interpretada por María Galiana y Juan Echanove, en la que Jordi Galán en su adaptación ha dejado a un lado el psicoanálisis apuntado en  la película para trabajar de manera  focalizada en el ritmo de la obra  y en la acción dramática de los personajes.

María Galiana, actriz arquetipo de madre, quien dice el texto como pocas en España, pese a clavar el papel, contribuiría más aun a la acción si se soltara la melena como actriz, y si se hubiera dejado llevar por la locura de aquellos que ya están por encima de todo y de todos como es el caso del personaje al que da vida. Aun así, tanto Echanove como Galiana, desempeñan sus papeles con mesura y oficio.

Nada que reprochar y mucho que agradecer en una puesta en escena sin riesgo, comedida,  en la que se puede disfrutar de una entrañable conversación a veces cotidiana y a veces trascendental entre una madre que se ocupa con dignidad de sí misma y que se comporta como un duende burlón y un hijo quien representa el sueño burgués del ciudadano medio convencional, con una esposa, dos hijos, un adosado, un coche y una suegra. Un adulto que intenta negociar con su madre la venta de la casa en la que ella vive y que acaba como un niño recibiendo un legado aun mejor, la creencia de que en la vida a cada cosa hay que darle la importancia que se merece, ni más ni menos, aspecto que torna a la obra en moralista.

Mención especial se merece el texto basado en el guión de la película en el que encontramos diálogos inteligentes, nada recatados dejando ver la realidad de las cosas, la realidad de lo que está viviendo la sociedad y todo ello sin caer en vulgaridades.

Esta comedia agridulce acaba por romper con la liviandad para tocar románticamente los corazones de los espectadores con los que es fácil empatizar porque quién no tiene una madre; qué duda cabe que es una relación que tanto por defecto como por exceso a nadie le es ajena. 

Conversaciones con mamá de Santiago Carlos Oves
Dirigida por Juan Echanove
Adaptación de Jordi Garcelán
Interpretada por María Galiana y Juan Echanove
Escenografía y vesturario de Ana Garay
Iluminación de Juan Gómez Cornejo
Una producción de Pentación Espectáculos
Comedia
Del 25 al 28 de abril de 2013 en el Teatro Lope de Vega de Sevilla

 


“Mujeres (Una mujer sola y El despertar)”

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Selma Sorhegui interpreta a dos mujeres en dos obras distintas, Una mujer sola y El Despertar ambas escritas por Darío Fo y Franca Rame. Dos situaciones distintas para reflejar la problemática de la dicotomía los roles de madre-esposa y  mujer trabajadora.

Información
Obra: Mujeres (Una mujer sola y El despertar)
¿Dónde?  Sala La Fundición de Sevilla

¿Cuándo? Del 25 al 28 de abril de 2013
Hora: de  jueves a sábado a las  21:00h. Domingos a las 20:00h.
Género: tragicomedia






‘Conversaciones con mama’. Teatro Lope de Vega de Sevilla

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La actriz sevillana María Galiana protagoniza junto con Juan Echanove Conversaciones con mamá, una adaptación teatral de la película argentina de Santiago Carlos Oves. Esta comedia dirigida por Juan Echanove cuenta la historia de un hombre desorientado quien en su madurez vuelve a necesitar de los consejos de su mamá.

Información

Obra: Conversaciones con mamá
¿Dónde? Teatro Lope de Vega de Sevilla
¿Cuándo? Del 25 al 28 de abril de 2013
Hora: jueves y viernes a las 20:30h., sábado a las 18:30h. y 22:00h. Domiengo a las 19:30h.
Precio: de 21€ a 4€
Género: Comedia

 

 

 


Crítica de ‘Llorar por Llorar’

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“¡Qué bueno!……. ¡qué bueno!”,  comentaba continuamente  el público  durante el
espectáculo  Llorar por llorar de la compañía Pez en Raya.

Y es que en la Sala Cero de Sevilla, este fin de semana, se ha parodiado un crimen de la mano del internacional director catalán David Sant. El resultado: un disparate donde todo se opone a la razón convencional, fruto de meter en escena a un teniente Columpio con muy malas pulgas, interpretado por Cristina Medina,  y a una  repelente Miss Flecha en calentura,  llevada a cabo por Joan Estrader, ambos personajes condenados a no entenderse pero sí a colaborar juntos en la resolución de un crimen, la combinación perfecta para que se produzcan situaciones absurdas a través del lenguaje y el contraste de personajes en la escenificación del relato “Soy yo Nara” en un programa especial por el XV aniversario de Radio Misterio. Una escenificación donde el travestismo, las pistas evidentes, el suspense sin intriga y los errores sintácticos no son más que una excusa para hacer reír.

En medio de un sinfín de escenas del crimen situadas en un escenario que no puede ser más caótico se plantean, de una manera nada sutil y poco velada, cuestiones de alta relevancia pública,  tales como si el famoso teniente Colombo sólo tenía una gabardina o si la aficionada Jessica Fletcher era entrometida e intrépida o simplemente “mu hartible”.

Todo vale para esta pareja cómica en la que la complicidad tras más de 15 años de trabajo conjunto en el escenario, es casi un personaje más,  una pareja con licencia ilimitada para matar, bailar y provocar carcajadas ingentes en el público.

 

Llorar por llorar de la compañía Pez en Raya
Dirigida por David Sant
Interpretada por Cristina Medina y Joan Estrada
Comedia
13 y 14 de abril de 2013 en la Sala Cero de Sevilla


Crítica de ‘Lo Real-Le Rèel-The Real’ Israel Galván

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Tras diez minutos de retraso, precedido de aplausos de espectadores impacientes y ante un aforo prácticamente lleno, el pasado 6 de abril se presentó en el Teatro de la Maestranza de Sevilla Lo Real-Le Rèel-The Real, el último espectáculo de Israel Galván, encargo de Gerard Monteir, director artístico del Teatro Real, en colaboración con el Théätre de la Villa de París, el Mercat de les Flors de Barcelona y el Festival Internacional de Música y Danza de Granada.

La acogida de Galván en Sevilla nada tuvo que ver con lo que cuentan las crónicas del estreno el pasado 12 de diciembre de 2012 en el Teatro Real de Madrid donde la opinión quedó dividida entre aplausos y pitos. En esta ocasión el elenco salió por la puerta grande  entre aplausos intensos y otros más tímidos y es que  en Sevilla conocen bien el arte de este creador  vanguardista e imprevisible, un artista rompedor que decidió ya hace mucho tiempo ir a la contra y no ser esclavo del público para poder ofrecer a éste lo mejor de sí mismo haciendo lo que quiere, para fortuna de muchos.

Sobre la escena artistas de primer nivel, con figuras destacadas de la danza flamenca como Isabel Bayón y Belén Maya; del cante como Tomás de Perrate y David Lagos,  y la extraordinaria guitarra de Chicote; y para completar el cuerpo de baile con jaleos y bailes festeros Uchi y  Caracafé  y como encargado de las palmas y el compás el singular Bobote.

Los espectadores acaban entrando en el juego de desconciertos a lo Galván convirtiéndose en testigos  inagotables del hecho escénico,  testigos inagotables de lo real. Asistimos sin duda a una propuesta arriesgada que pretende ir más allá del sentido y del significado pero que más que una obra completa parece un espectáculo de variedades lleno de cuadros  aparentemente deslavazados, un argumento sin guión donde la unidad radica en la singularidad de cada uno de los artistas que crean a través de la música y el movimiento una atmósfera en todo momento común.  Pese a los cambios y a la variedad de elementos y recursos, en la mayoría de las ocasiones,  cada cuadro se hace repetitivo.

¿Se puede bailar un genocidio? esta es la pregunta que sirvió a Israel Galván como punto de partida para la creación de esta obra. Pues bien, en Lo Real queda despejada la duda ya que logra, por momentos suspendidos, transmitir con su arte este panorama desolador. Sobre el fenómeno del Holocausto o la muerte sistematizada, tema histórico, político y ético se han derramado ríos de tinta y quizás ya nada más se pueda contar con palabras,  siendo aquí donde el arte de este creador, que radica en su capacidad para comunicar mediante imágenes sensoriales más que mediante ideas literarias, pretende trascender el tema. Bajo una concepción abstracta Israel Galván nos presenta lo real del hecho con una verdad que se encuentra en alguna parte situada fuera del escenario y de la vida, en algún lugar en lo más profundo de la imaginación del intérprete convirtiendo al espectador en testigo de excepción.

Una vez más la muerte, siempre la muerte. Vimos la muerte como transformación en La metamorfosis  de Kafka (2000), la muerte en la plaza con  Arena (2004) o la muerte como final del mundo en El final de este estado de cosas (2007).  Y ahora en Lo Real con un tema delicado, denso y escabroso: el exterminio gitano en los campos de concentración nazis, con un escenario colmado de músicos y con escasos elementos escénicos temáticos  encontramos la muerte bajo una escena que se muestra casi como un esqueleto con el que se pretende recrear la atmósfera de su espera y de su camino hacia ella.

La atmósfera  se palpa dentro y fuera del propio cuerpo de Israel Galván y con un sentido del ritmo soberbio, que hasta en quietud y en silencio se ve y se escucha y sin negar la forma, con movimientos divergentes que transcienden lo geométrico convirtiéndolos en algo existencial el artista, lejos de repetirse a sí mismo, traspasa su propio límite haciendo de lo técnico algo visceral y de lo visceral algo técnico. Objetos inertes como un piano desvencijado bailan,  cobran vida a través del movimiento de los intérpretes  y la búsqueda constante de la sonoridad.

La obra se presenta con un prólogo sublime titulado “Se corta el aire” donde Galván baila el zumbido provocado por el movimiento de unas varas en el aire y un par de cuadros más; “Un hombre: de los muertos crecen flores” y “Una mujer: el cielo tiembla y se cae” donde encontramos a una Belén Maya soberbia en estado arquetípico puro de la mujer gitana. Y con el intermedio “Carmen, la chinche y la pulga”  viene un respiro cargado de sorpresas, momentos de humor  picardía y erotismo de la mano de Isabel Bayón que parodia a Leni Riefestahl haciendo de gitana manifestándose con ello la contradicción entre el exterminio gitano por un lado y la fascinación de los nazis por el folklore y el flamenco por otro. Como colofón, el cuadro titulado “La última estación” que  culmina el espectáculo con un cierre sutil, simbólico  y claustrofóbico  con la alzada de paneles, los mismos que caían con los títulos de cada cuadro, paneles que se erigen para cercar a los artistas, para cercar a los gitanos.

 

Lo Real-Le Rèel-The Real
Baile: Israel Galván, Isabel Bayón y Belén Maya
Cante: Tomás de Perrate y David Lagos
Guitarra: Juan Domínguez “Chicuelo”
Saxo: Juan Jiménez
Piano: Alejandro Rojas-Marcos
Percusión: Antonio Moreno
Violín: Eloísa Cantón
Baile, cante y jaleos: Emilio Caracafé, José Jiménez “Bobote” y Carmen Lérida “Uchi”
Banda de judíos y gitanos: Sistema Tango
Coreografía y guión musical: Israel Galván
Dirección artística: Pedro G. Romero
Dirección de escena: Txiki Berraondo
Dirección musical: Juan Jiménez
Iluminación: Rubén Camacho
Decorados: Pablo Pujol y Pepe Barea
Vestuario: Soledad Molina
Escenario: Teatro de la Maestranza de Sevilla
Fecha: 6 de abril de 2013


Crítica de ‘EL CAFÉ: La Comedia del Dinero.’

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ALGO HUELE A PODRIDO

Sé que le voy a dar otro disgusto tremendo a mi colega crítico de esta Híspalis bendita que tanto le disgusta que me guste cuanto veo. Pues lo siento enormemente, caballero: Esta versión límite y brutal, desorbitadamente escénica y procaz, absolutamente libre y desmedida, también me ha gustado, qué le vamos a hacer: ME GUSTA porque:

…su director, Dan Jemmett, haya sido capaz de colocar en un trampolín al espectador  y al retazo de sociedad que ha pagado por ver su puesta en escena y le haya animado a saltar sin posibilidad de réplica y con posibilidad de vértigo; sin vade retro y con taquicardias.

… el reparto derrocha energía por los poros y, con el único contacto de un beso, sin existir más que un martilleante verbal fencing, ni siquiera un cruce de miradas, provoque, desate murmullos imparables durante las casi dos horas de representación en señoras con laca abundante y señores con ojos como platos antes la curvas peligrosas y chascarrillos visuales y cabareteros de las actrices.

… Goldoni se hace carne otra vez tras Argelino/Arlecchino en el Central, que su denuncia dieciochesca siga fresca, amén de las adaptaciones y visiones particulares per secula seculorum.

… la transmutación de la máscara hasta tal punto que tales máscaras nos resulten familiares. Será que algunas me rodean e instigan en mi lugar actual de trabajo: la ambición, el sexo moribundo y la torpeza, ya se sabe, provoca monstruos…

… inquieta no saber qué es más obscuro, qué nos puede arrastrar más, qué supone más pérdida para la propia moral: si el sexo por dinero o viceversa. Que las cifras campeen por las tablas con la misma altanería que las debilidades de la carne. Los tocamientos propios y el simulacro sustituyen a toda posibilidad de acto de unión.

… todo está más podrido que en el reino de Dinamarca,  que todo haga aguas, que lo de por el interés te quiero Andrés, el hoy por ti mañana por mi, el cría cuervos que te sacarán los ojos, el si tú, reina, yo emperatriz, sean máximas cáusticas en un lodazal que salpica pus a nuestra cara con más rotundidad que un telediario; porque ahí radica la excelencia de este montaje descarnado: no en hacernos meditar, sino en reñirnos, en insultarnos justamente por eso: porque no nos estamos deteniendo el tiempo adecuado para detenerlo: ande yo caliente… Seguimos comentando en bastidores y quejarnos sólo de un día para otro. Jemmett/Fassbinder lo demuestran: remover, conmover, promover pensamientos, conductas. El reparto nos ayuda y se abre en canal hasta el agotamiento -me gusta esa suspensión, ese detenimiento por la extenuación de la comunicación de sus mensajes, regidos por el verso de Yeats “miradas en blanco, despiadadas como el sol”. Y surge la magia: una cancioncilla country opera a modo de bufón y, tranquila, sencilla y pícaramente, y nos canta el genocidio de los bancos y sus alegres banqueros, sus consecuencias nefastas y lo más crucial: que fue, que es y que seguirá igual. Y nosotros, en suspenso, con las miradas en blanco, despiadadas como el sol…

… se me iba y se me venía la puesta en escena de Strelher de Arlecchino, servitori di due padroni por el Piccolo de hace décadas: las tablas en el centro -guiñol o reino bajo la custodia perpetua del reparto -para eso son los amos aunque parezcan servidores- los parlamentos taladrando al público en forma de darditos, las poses reseteadas de la commedia dell’arte, las voces cómicamente impostadas y rellenas de melodramas a posta para, a posta, ser más que contundentes: certeras. Nada mejor que lo inocente, lo cándido para denunciar, ¿verdad, señor crítico?

… el destrozo singular y altamente llamativo de la dramaturgia, que el texto repose y se convierta en panfleto revolucionario ante los recortes en las subvenciones y el reparto aproveche la “coyuntura” de estar en un púlpito y lo deje bien claro a los cuatro vientos.

… Goldoni, quien, como tantos otros, empezó a levantar la alfombra con sumo cuidado, así, como quien no quiere la cosa, y comenzara a espolvorear la suciedad y darle forma sutil y nos dejara el retrato de una sociedad que él mismo consideraba ya hedionda, y más en Venecia: celestial por arriba, pútrida por abajo, como cualquier ciudad sureña que sólo vive de su pasado glorioso y que fue -y puede seguir siendo- nido de hampones, pícaros y contrabandistas: eso sí, alegre donde las haya, como en este café: allegre, vivace ma non troppo, con afán suicida.

… esta noche, la Abadía, sin cortapisas, nos agarra otra vez del cuello y nos centrifuga la conciencia; porque se “olvida” la sutileza goldoniana y se queda con la descomposición de nuestro espíritu, las llagas en nuestros valores y el sexo, justo al contrario de su fin, en soledad.

 Y tras mi ME GUSTA in the Facebook mood, sólo me queda hacer click en COMPARTIR mi visión, mi opinión y algo más con usted, lector.

Así que, lo siento, señor crítico, me ha vuelto a gustar lo que he visto. Sólo le deseo que disfrute algún día tanto como lo hago yo cada vez que voy al Teatro, y más, con lo que nos proporciona el  Teatro de la Abadía: denuncia, zarandeo al espectador y un reparto que parece estar siempre interpretando como si se tratara del último día de su vida. Todo, en mayúsculas.

Desde aquí el aplauso que no me permitieron darle.

EL CAFÉ: La Comedia del Dinero.
Teatro de la Abadía.
De Rainer W. Fassbinder a partir de la obra de Goldoni.
Dirección: Dan Jemmett.
Reparto: José Luis Alcobendas, Jesús Barranco, Miguel Cubero, Lino Ferreira, Daniel Moreno, Lidia Otón, María Pastor y Lucía Quintana.

Teatro Central, Sevilla. 5 y 6 de abril.


Israel Galván en The Real. Teatro de la Maestranza de Sevilla

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Nos encontramos con una producción del Teatro Real de Madrid donde el coreógrafo Israel Galván, nos aproxima a la historia del exterminio a los gitanos por el régimen de los años treinta y cuarenta.

A lo largo de la función hay momentos de alegría, de amor y humor. Sobre el escenario vemos a un hombre y a una mujer que van dando su vida.

Información Información
Obra: ‘The real’
¿Dónde? Teatro la Maestranza de Sevilla
¿Cuando? Sábado 6 de abril a las 20:30h.
Precios: Desde 25 euros
Género: Danza
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Crítica de ‘Peter Pan ya no vive aquí’

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Un sofá de diseño de tres plazas que se erige como altar de una diosa cotidiana. Un guardarropa lleno de posibilidades para ocasiones que nunca se darán. Un escritorio, testigo y confidente de situaciones que nunca ocurrirán. Y un teléfono con un contestador automático rebosante de mensajes que  nunca se leerán. Éste es el marco en el que la protagonista de este musical de salita de estar Peter Pan ya no vive aquí, (una Wendy de treinta y pocos,  reina soberana cualquiera de su casa,  que más que Wendy es Peter Pan) desarrolla sus fantasías junto a sus álter egos Yin y Yang, personajes que constituyen sus, a veces sensatos, y otras veces disparatados pensamientos. A través de versiones de canciones de musicales famosos y de clásicos temas de películas de toda la vida, la música, nos ofrece un paseo por las emociones de Wendy y sus personificados pensamientos. Canciones que conforman la banda sonora de su experiencia con diferentes estilos musicales como el jazz, la bosa nova, la salsa o el tango….

El desencadenante de toda la trama es una cita a ciegas ante la cual se abre un mundo de posibilidades excitantes y estimulantes. La falta de entrenamiento ante supuestas propuestas abrumadoras sume a su  protagonista en un gran debate existencial lanzando preguntas que son respondidas retóricamente por los personajes de Yin y Yang, sus extravagantes pensamientos.

Bajo el tópico trasnochado de una mujer a la que los hombres le suponen una amenaza  y un  argumento que trata sobre la eterna historia acerca de la soledad, el amor, la guerra de sexos y el miedo a dejar de ser niño,  esta trama, contada de manera simple y lineal, cede su protagonismo total al desarrollo escénico de la música en vivo. Los temas musicales, a excepción de uno de creación propia, constituyen una selección de canciones escogidas meticulosamente para expresar en cada momento la acción requerida. Mención especial se merecen las ingeniosas letras, la mayoría de Isabel Ramírez, actriz de musical, vocalista de la mítica Banda de la María, quien encarna a Wendy y los maravillosos arreglos de Santi Martínez y Alejandro Rojas-Marcos, músicos que han demostrado ser mucho más con su interpretación de los personajes Yin y Yang.

Así pues, de la mano de este excepcional trío y sin grandes pretensiones la compañía Niños Perdidos con la reposición de este espectáculo entrañable, ameno y lleno de entusiasmo nos deja un muy buen sabor de boca. Porque, qué mejor manera hay de tratar la tediosa crisis de los treinta que con canciones de toda la vida y con una  interpretación actoral y musical que sigue tan fresca y dinámica como en su estreno, hace ya unos diez años.

Peter pan ya no vive aquí, Compañía Niños perdidos
Idea original de David Linde e Isabel Ramírez
Dramaturgia y dirección escénica de Antonio Campos
Coreografía de Manuel Cañadas
Arreglos y dirección musicales: Santi Martínez y Alejandro Rojas-Marcos
Interpretado por Isabel Ramírez, Santi Martínez y Alejandro Rojas-Marcos
Musical de Salita de Estar
Hasta el 23 de marzo en la sala La Fundición. Sevilla


Crítica de ‘Antes te gustaba la lluvia’

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Miguel Ángel Solá se estrena como director escénico  en Antes te gustaba la lluvia de la autora holandesa Lot Vekemans.

Vekemans presenta en su texto una tesis acerca del sufrimiento en la que plantea dos posturas extremas, dos maneras diametralmente distintas de paliar y mitigar la desesperación: evasión o sufrimiento, cinismo o pudor. Posturas vitales que se encuentran reflejadas en la relación entre dos personajes sin nombre, que huyen, uno hacia el pasado y el otro hacia el futuro, de  una sórdida situación, y así, tras más de una década sin verse se encuentran  para enfrentar una realidad condensada en un momento de lluvia aparentemente fortuito. La conclusión de esta trama-tesis radica en cuál es el momento real en el que prescribe el dolor  ¿en doce años quizás?, ¿en el tiempo que dura una tormenta? o cuándo enfrentas la realidad, dejas de resignarte y aceptas la situación.

Teniendo en cuenta que estos dos personajes sin nombre no son más que los dos extremos del dolor, evasión versus sufrimiento, dos caras de una misma moneda, la interpretación se queda, en este caso a cargo de una sola cara. La ligereza que el personaje de él adopta para paliar el dolor no debería contaminar la ligera interpretación del actor, Sergio Otegui. Sin embargo, en el personaje de ella, interpretado por Blanca Oteyza,  podemos disfrutar de una interpretación plausible que fluctúa según necesidades del texto, no afectándose en los momentos de contención y no sobreactuando en los de explosión.

Acerca de la dirección y del debut de Solá como director,  es una pena que su magnitud como animal escénico en el terreno de la interpretación no se haya traspasado al ámbito de la dirección.  Movimientos escénicos gratuitos, injustificadas acciones físicas de los personajes en escena y un excesivo formalismo interpretativo sacan de vez en cuando al espectador de la historia, hecho, a través del cual, podríamos plantear una vez más  la clásica cuestión de si se puede ser buen director siendo buen actor, en este caso, uno de los mejores.

Antes te gustaba la lluvia, de Lot Vekemans
Dirigido por Miguel Ángel Solá
Interpretado por Sergio Otegui y Blanca Oteyza
Drama sentimental sobre el dolor
Hasta el 9 de marzo en el Teatro Lope de Vega de Sevilla


Crítica de ‘La vida es sueño’ Teatro Lope de Vega de Sevilla

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Y CON ELLAS LLEGÓ EL TEATRO.

Vergüenza y pudor me daría a mi colocar el punto sobre “i” alguna en esta visión doctoral de “La Vida es Sueño”: Dos damas rotundas de la escena y de nuestro teatro clásico consiguen que el respetable, que acudió ayer en masa al Lope, sintiera en su butaca la misma sensación como si estuviera despegando en un Boing 747.

Enmarcada en una escenografía que al señor Vitrubio le habría fascinado, enmohecida acertadamente por aquello de que algo huele a podrido en la Corte de Polonia, y horadada por el asalto final junto con el “ballet” de figuras negras -sombras de sicarios parecían- conducido por Helena Pimenta, raya en lo magistral y elevado a la quinta potencia, más aún si cabe, con las “arias” de Segismundo entonadas por la maestría, ya única en su género, de Blanca Portillo quien, tras emitir el archiconocido -que seguramente más de uno lo susurraría desde su butaca- “y los sueños, sueños son” y, tras esconderse en su mazmorra, provocó un aplauso espontáneo que transmutó el Lope en un Maestranza al uso.

Y el verso… Ése “no sé qué que queda balbuciendo”, emulando aquí al místico. El verso de ayer que suena y no suena, que preserva el torrente calderoniano y nos lo acerca al siglo XXI; ora interrumpido, ora acelerado; en ocasiones titánico y en su clímax, brutal; en su descenso íntimo y en su denuncia, certero; en su mayor dolor y traspaso, auténtico, y en su triunfo: Calderón por los cuatro costados. Creo que mis maestros D. Marc Vitse y Dña. Mercedes de los Reyes se lo habrían pasado de lo lindo ante este “banquete de los sentidos”. Ojalá no se lo pierdan.

Segismundo abre la brecha (Blanca Portillo) y Clarín (David Lorente) aplica el ungüento; Rosaura (Marta Poveda) se desangra revolucionaria en su verbo y Estrella (Pepa Pedroche) la esgrima altiva. Momentos pictóricos y solemnes, tanto en su declamación como en su regia pose, Basilio (¡Gran Joaquin Notario!), se desmorona frente a su hijo.

Y la música… (guitarra barroca, viola de gamba… delicatessen recogida en un palco discreto)… en vivo y en directo que nos emplaza a un época y que, con su escogido y sensible repertorio, eleva el verso y catapulta al personaje para quien toca a fin de que la furia calderoniana se calme.

Y el final… Helena Pimenta, junto a su versionista preferido Juan Mayorga, nos deja “desilusionados” en el sentido más hermoso de la palabra. Todo queda destruido y en vías de reconstrucción. Desorden para el orden. Muerte para que el príncipe pueda resucitar, para que pueda volver a la vida tras el sueño, tras su coma en vida. Mensaje acaso nihilista: nothing to be done. Melancolía que entronca a Segismundo con el otro “alto signo viviente” de Elsinor. Nuestro Segismundo también medita. En Elsinor lo terrible rodeaba a Hamlet; en esta Corte de Polonia, lo terrible lo trae consigo Segismundo y Portillo lo retrata como la que más.

Y los efectos… La suspensión aérea del alma y del cuerpo del príncipe, volátil, que entra y sale de la corte como invitado y como reo: el “rompimiento de cielo” hacia donde Portillo lanza súplica y arrebatos.

A resaltar también: el bombardeo reivindicativo de Rosaura (Marta Poveda) ante Segismundo trastocado: “Mujer, vengo a que me valgas / en mi agravio y mi congoja/ y varón vengo a valerte /con mi acero y mi persona”. Cierto es que Clarín (David Lorente) con su retruécanos y chanzas alivia la presa abierta y sin contemplaciones de la propuesta de Pimenta, puesto que el público, desde el minuto uno, ríe y acompaña al actor, pero también así lo hace la templanza llevada por Clotaldo (Fernando Sansegundo) la cual aminora el tropel de furia en verso del reparto (exceptuando a Rafa Castejón, débil y amilanado en todo).

Este nuevo acercamiento al texto (recuerdo el de Bieito aún, también impactante) se balancea entre la filosofía pesimista y la impronta wagneriana de un Calderón nuestro al que se le ha remasterizado en su brío, en su mensaje y en su magia para un público actual. Que salga Blanca y Helena por la Puerta del Príncipe.

Ovación imparable. Bravos al unísono. Saludo coral y elegante, en bloque, unidos. Blanca contemplando el Lope y el Lope, henchido. Porque con ellos: Autor, Actriz y Directora, anoche, llegó el Teatro a Sevilla.


Adieu 2012

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Partiendo de mi idea -cada vez más personal- de que el crítico debe actuar como guía y no como lobo feroz en este oscuro bosque de las artes escénicas, y, como suele ser habitual en estos días últimos del año donde se destaca lo que más nos ha impresionado o permanecido en la memoria, ahí va mi propuesta como colaborador de masteatro en Sevilla:

Obra Teatral:

-El Buscón, de Francisco de Quevedo. Dirección y adaptación: Alfonso Zurro. Cía. Teatro Clásico de Sevilla.

-El Nacional. Dirección: Albert Boadella. Cía. Els Joglars.

Danza

-Oedipus/Bêt noir, de Wim Vandekeybus. 

Musical/Ópera/Flamenco:

-Lapsus: Desconcierto acústico. Cía. El Cuarteto Maravilla.

-Acabaré Jondo (Café Cantante). Teatro Quintero. Dirección Estrella Távora.

Entre los actores: Juan Diego (La lengua madre, de Juan José Millás)

Entre las actrices: Blanca Portillo (La avería, de Dürrenmant)

 Ni qué decir tiene que, en general, he disfrutado una vez más viendo y, sobre todo, aprendiendo del teatro y la danza que ha recorrido los diferentes espacios de Sevilla. Desde aquí mi agradecimiento a las salas a la hora de responder a mis peticiones y al seguimiento de mi trabajo.

A pesar de esta tempestad, el Teatro, como Próspero, se resiste a naufragar y empuña así su je ne sais quoi para ser absoluto protagonista. Siempre ha sido así. Torres más altas han caído, pero este arte, turris fortissima -como la Giralda… J -, no cae.

Felices Fiestas desde masteatro_sevilla  y hasta la temporada año que viene

http://carlosherreracarmona.blogspot.com/


Crítica de ‘La lengua Madre’

La Lengua Madre

Y  CON ÉL LLEGÓ LA PALABRA…

Uno, que es crítico por accidente y filólógo por la misma vía, asistir a ver a Juan Diego contarnos la historia de Millás supone el siguiente regalo: volver a ver a la Palabra, desnuda y desafiante, sobre la escena. Uno, que salió ayer conscientemente vapuleado en el sentido más catártico y positivo de la palabra de las serpentinas humanas de Wim Vandekeybus al otro lado del río, hoy, en el vacío oscuro de la escena, donde no suena más sinfonía que la declamación pausada y entrañable, medida y condensada, justa y contenida, de Juan Diego, vuelvo a escribir positivamente sobre lo que he visto, sentido  e interpretado (siento que a más de uno y a más de una le subleve cuando escribo tan lleno de optimismo y desmesura…)

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Crítica de OEDIPUS/BÊT NOIR

OEDIPUSBET-NOIR

¿QUIÉN GANARÁ: LA MÚSICA, EL CUERPO O EL MITO?

1.- Carne humana elástica, rígida, a merced de la catatonia, de la púa guerrera de las guitarras y de las embestidas atronadoras de un batería formidable que ayuda a atiborrar la caja escénica de lo más tribal, de lo más límite.

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