Crítica de ‘Follies’ en Festival de Peralada
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Para todas las personas que trabajan en una obra de teatro cada función necesita de unos cuidados intensos, de una alta concentración para que todas las piezas (intérpetes, técnicos, producción,…) encajen otra noche más. Pero cada función es diferente. No siempre se tiene la misma tensión, los mismos biorritmos, la misma emoción. Y hay una función donde se palpa esta emoción intensa, ese sentimiento único que el público recibe, aprecia y agradece con una sonora ovación al final de la función. Es la última función . Y si además resulta que es la última de un musical como Follies de Stephen Sondheim, dirigida por Mario Gas, que ha arrasado en Madrid durante meses, que se representaba en el excelente marco del Festival de Peralada y con un plantel que quitaba el hipo, pues imagínense lo que se llegó a transmitir a la platea.