todo el tiempo del mundo

Pablo Messiez: Andar amando

Pablo Messiez se conjuga en presente íntimo. Sus montajes, tanto los que dirige como los que también escribe, son huracanes emocionales. El argentino nos pone delante un bello espejo de miserias y contradicciones humanas con una combinación fascinante de tragicomedia y poesía. A punto de estrenar El temps que estiguem junts en Barcelona, os hablo de las dos reposiciones que se han hospedado en enero en el Teatro de la Abadía y en el Teatro Kamikaze de Madrid.

Con texto de Santiago Loza, He nacido para verte sonreír es un dialogo en dos lenguas simultaneas. La primera, la sonora, la de una mujer –Isabel Ordaz– que se lamenta con palabras por una vida que quería y no consiguió. La segunda, la de su hijo – Nacho Sánchez, la revelación de La piedra oscura , que realiza su incomprendido camino con sus movimientos como único  -¡y complicadísimo!- equipaje. La comunicación por pasajes casi paralelos resulta compleja. La distancia que separa a ambos personajes es infinitamente más grande que los pocos metros del nido en el que se encuentran. Y el resultado son dos realidades que por lejanas parecen condenadas a la soledad.

Nosotros, el público, observamos ambos caminos escondidos en la oscuridad de las butacas, alternando de un lenguaje a otro y contagiándonos de la emoción que impregnan los trayectos. Recordando esa pena que se clava dentro y que te demuestra con llantos -y a veces con risas- que sigues vivo pese a todo. Y entonces, una vieja radio lo embriaga todo. Como Nina Simone en Las plantas, la música llega y crea lo imposible. Madre e hijo se miran y se sienten el uno al otro. Sus caminos se cruzan por un instante, y nos damos cuenta de que el amor es la respuesta, el puente que les une. Un amor absoluto e incondicional capaz de traspasar todas las fronteras. Aunque sea por un instante, entendemos que vale la pena. Y entonces la sonrisa brota en todos los labios.

El amor es también la tabla salvavidas del protagonista de Todo el tiempo del mundo, texto surgido esta vez de la pluma de Messiez. La obra, protagonizada por su abuelo, cuenta el relato de un entrañable zapatero –Iñigo Rodríguez Claro– que recibe las visitas inesperadas –lo imprevisto es otra de las constantes del creador- de aquellos que conforman su pasado y su futuro. Aparecen su madre y su hija aun no nacida, pero también la enfermedad que acabará con su futura esposa. Y un hombre misterioso que le animará a dejarse llevar por la magia de la vida. Ante la extrañeza de los acontecimientos, su fiel empleada Nené –brillante María Morales- será el ancla que le acaricie el alma con humor y ternura. Pese a no saber qué es verdad y qué no lo es, pese a las incertezas de la muerte, de la existencia, del olvido… ¿Querríamos vernos renacer? ¿Podríamos mejorarnos a nosotros mismos desde otro tiempo?  No lo sabremos nunca. Y ante este entuerto que es el universo, en el que el tiempo es relativo y la fantasía provoca infinitas realidades, uno solo puede ponerse los zapatos y andar amando “sin temor ni esperanza”. A la música, al movimiento, a la poesía. A las personas que aparecen y que desaparecen. Al teatro. A todo aquello que nos haga sonreír.

He nacido para verte sonreír de Santiago Loza
Dirigida por Pablo Messiez
Interpretada por Isabel Ordaz y Nacho Sánchez.
Teatro de la Abadía.

Todo el tiempo del mundo
Escrita y dirigida por Pablo Messiez
Interpretada por Carlota Gaviño, Rebeca Hernando, Óscar Velado, María Morales, José Juan Rodríguez, Íñigo Rodríguez Claro y Mikele Urroz.
El Pavón Teatro Kamikaze

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