White rabbit, red rabbit

Crítica de “White rabbit, red rabbit”

Un juego imprevisible.

En cada función un actor/actriz o comunicador/a diferente, preferiblemente una cara conocida, sube al escenario. A su alrededor, una mesa con dos vasos de agua y una escalera. Llega el responsable de la obra y le entrega dos cosas: Una botellita de veneno y un sobre cerrado. Dentro se esconden un texto desconocido y una incógnita constante. Las únicas directrices: Leer en voz alta y clara y cumplir instrucciones.

Cuando el iraní Nassim Soleimanpour decidió no hacer el servicio militar obligatorio, sabía que ello suponía no tener un pasaporte con el que poder salir de su país. Pero no dejó que eso le frenase. Si su cuerpo no podía viajar, las que volarían serían sus palabras. Y así es como creó White rabbit, red rabbit, un juego escénico cuyo atractivo recae en el misterio que le envuelve.

Lo que verás en escena es un diálogo a tres bandos: En primera voz está el autor quien, a través del texto, obra el milagro de estar presente pese a la distancia y, por si fuera poco, dominar la situación. Por otro lado está el actor/actriz/comunicador/a, en mi caso Clara Segura, quien participa con las ganas, inherentes a su profesión, de hacer pasar un buen rato. Pero también lo hace, y ahí la novedad, desde la sumisión y la incertidumbre a las que se presta. El tercer elemento es el público, cuya intervención es fundamental para las partes más cómicas de la obra.

En la hora y media que dura esta peculiar improvisación guionizada pasarán muchas cosas. Habrá escenas divertidas, en las que las situaciones absurdas provocarán buenas carcajadas. Y también habrá momentos para la seriedad, con discursos sobre la libertad, la intolerancia y la violencia.

El mensaje, a través de metáforas y cuentos sobre animales, te quedará más o menos. Pero reirás. Y verás al actor/actriz/comunicador/a de turno enfrentarse al juego de lo desconocido. Y a más de uno de los presentes le/te tocará hacer el payaso. Pase lo que pase, como buen espectáculo de impro, la jugada será única e irrepetible. ¿Juegas?

White rabbit, red rabbit de Nassim Soleimanpour

Interpretado por un actor diferente en cada función.

Con la colaboración de Jordi Casanovas.

Hasta el 19 de junio en la sala BARTS

4 comments

  1. Patricia

    Pues creo que no le ha gustado a casi nadie, me ha parecido un poco estafa. Apenas una hora. Un poco sinsentido, no lo recomiendo.

  2. José Manuel Pérez

    Me he perdido entre gente con ganas de reírse por cualquier cosa y gente con ganas de irse durante toda la función.
    La obra es más aburrida que un rezo, donde te leen una obra difícil de entusiasmar a nadie, interpretada por populares que sufren por intentar transmitir lo que la obra no tiene.
    Yo fui a ver a Silvia Abril, la que admiro profundamente y me dolió todos los comentarios a la salida de la obra. No era para ella, le hizo más daño que otra cosa.
    Ni se os ocurra ir a verla.

  3. Isabel

    Totalmente de acuerdo aburridisima, surrealista, no la recomiendo, opresora para cualquier actor no tienen margen de libertad

  4. FRANCESC ALARCÓN

    Pues. Yo incondicional seguidor del actor que la interpretaba Andreu Buenafuente, tampoco la recomiendo. Lo encontré también como una pequeña estafa y falta de respeto a las 400 personas.
    Como mínimo, Andreu, al final un poco de como eres tú…
    Un perdón por el texto…
    Perdón por el “salto al vacio” , … no había red.
    Disculpas al público que , por decoro y respeto, se “ha tragado: durante 80 min algo penoso, nada digno de representar por nadie y menos per l’ Andreu.
    Cualquier monólogo o introducción de Late Motiv es infinitamente más instructiva y de mejor gusto.
    No la recomiendo. Un indignado.
    Francesc Alarcón.

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