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Crítica de Otelo en la Puerta Estrecha

En la Sala de Teatro la Puerta Estrecha se está representando la adaptación de una de las obras clásicas de William Shakespeare: Otelo. La adaptación ha sido llevada a cabo por Paco Montes de la compañía Actoral Lab.

Paco Montes, ha sabido adaptar el texto a nuestros tiempos haciendo paralelismos sobre las tremendas injusticias de nuestros días como: la guerra de Siria o la violencia de género. Ya han pasado más de 500 años desde que se escribió la obra y no es de extrañar que todo siga igual. Han cambiado los acontecimientos pero la mentalidad del hombre sigue siendo la misma durante todo este tiempo.

Las ansias de poder, el afán de manipulación para conseguir sus objetivos, sin importar las formas o a quien se perjudique, seguirá sucediendo siglo tras siglo. Si esto no ha cambiado durante todo este tiempo, nada hace presagiar que cambie a futuro. Así es el ser humano y Otelo nos lo muestra sin tapujos.

“Si alguna vez mis acciones dieran indicio de los ocultos pensamientos de mi alma, colgaría de la manga mi corazón para pasto de los grajos. No soy lo que parezco…”. Esto lo dice Yago, el malo malísimo de la obra. Ansioso de poder, capaz de manipular las emociones de todo aquel que le rodea con tal de conseguir su objetivo. Ser capaz de aprovecharse de la buena voluntad y la confianza que otros depositan en él y dando estocadas donde más duele: directas al corazón. El resto de las personas a su alrededor no importan nada, son meros daños colaterales. ¿Nos suena esto, verdad?.

Todos los días pasan historias similares a lo largo y ancho del mundo. Otelo nos lo deja ver claro y nos deja entrar en la mente de un ser lleno de maldad. El espectador es participe de sus pensamientos e intenciones. Seguro que todos tenemos, al menos, un Yago cerca, capaz de dañarnos sin darnos cuenta, envenenándonos en pequeñas dosis para conseguir algo que desea…

Una interpretación brutal, cargada de fuerza y energía que nos acerca a unos actores que podemos casi tocarlos. Nos atrapan con sus interpretaciones, haciéndonos vivir la historia de cerca generando en nuestro ser un coctel conmovedor y emocionante. La intensidad de la interpretación es tal que no nos dejan escapar ni un minuto de la hora y media que dura la representación. Pero no todo es drama, se sabe jugar con diferentes registros que hacen apasionante y divertida la interpretación: Música, baile, proyección audiovisual, humor, lujuria y descontrol son otros de los ingredientes que aderezan este drama, convirtiéndola en una obra rica y muy recomendable.

Os invitamos a disfrutar de este Otelo en la Puerta Estrecha. Os invitamos a disfrutar de puro teatro o del teatro en estado puro, como bien queráis llamarlo.

 

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