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Crítica de “Nine, el musical”. Sala Valle-Inclán. RESAD.

 

NINE, el musical.

Libreto: Arthur Kopit.

Música: Maury Yeston.

Versión y dirección: Cristina Bernal.

Taller de interpretación en el Teatro Musical.

Orquesta del Real Conservatorio de Música de Atocha.

Sala Valle-Inclán. RESAD. Madrid, 13 de febrero de 2018.

GRAN VÍA, WATCH YOUR BACK!! por Carlos Herrera Carmona

     No había taquilla, ni acomodadores uniformados y diligentes, ni arañas versallescas en el techo, ni rigor, publicidad o destellos de superproducción, ni neón que señalara el lugar del evento. Tampoco los sempiternos corrillos donde algún famoso mira de reojo por si es reconocido o snobs que suelen acudir por inercia a estos saraos. Tan sólo había ilusión y talento. Lo primero, por poseer la escena con la sola presencia de la interpretación, por impactar con trabajo arduo y cantar afinadamente y con sentimiento con una orquesta deliciosa a los pies de un telón de terciopelo. Un elenco muy joven y muy entregado y con la consigna de disfrutar desde lo cuidado, desde lo medido; un elenco donde el lema o dispositivo de asalto podría haber sido: aquí estamos porque tenemos hambre de escena, así que abróchense los cinturones que nuestras dos horas de show les levantará el ánimo para toda la semana. Lo segundo, porque el ritmo escénico-musical no decae, sube como la espuma. Los ingredientes para que el caldo haya sido suculento y vitamínico han consistido en: voces empastadas, óptimas polifonías en los coros y no haber descuidado el tono dramático en las escenas que así lo requerían. La pizca de humor adereza y se saborea con gusto, como por ejemplo, los aires parisinos que llegan sin esperarlo -musical y corpóreamente muy divertida Mariana Rebelo- al igual que los efluvios de cabaret sensual -combinando erotismo y amargura en sus apariciones Isabel Pamo. Las voces líderes -sin pretender ser líricas- logran que el mensaje sea recibido sin esfuerzo alguno y que el espectador puede emocionarse. Silvia Morell, esposa de Guido, en su hermosa medida, dando vida a la mujer golpeada por las infidelidades de éste, muestra gran humanidad y ternura al tiempo que preserva para sus canciones el dolor sin perder el aplomo que éstas le producen. En la orquesta, destacar la labor ingente de Miguel Baselga al piano como maestro repertorista así como la sección de viento madera.

Recomendación, ladies and gentlemen: hay más funciones. Acérquense a la Resad. Apuesten por una de las canteras con cuyas piedras se cimenta el Madrid musical teatral del presente y del futuro. Y gratis. ¿Quién da más? La Gran Vía está ahora cerca del Retiro.

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