Inflammation du verbe vivre de Wajdi Mouawad

Crítica de “Inflammation de verbe vivre”

Densa poesía

La idea es buena. Y la técnica mejor. Pero cuando un texto se alarga demasiado, cuando el ritmo es extremadamente lento y se quieren abarcar demasiados temas, el resultado acaba siendo un montaje desigual.

Después de la muerte de su traductor y amigo Robert Davreu, Wajdi Mouawad decidió que no podía seguir con su idea de montar al uso las tragedias completas de Sófocles. Después de haber hecho la trilogía Des femmes (Las mujeres de Traquis, Antígona y Electra) y el díptico Des héros (Áyax y Edipo Rey)  la siguiente en su lista era la historia de Filoctetes, primer volumen del díptico Des mourants (los moribundos). Y entonces, él  mismo reescribe la historia y se personifica en el protagonista emprendiendo un poético viaje por el Hades para encontrar aquello que le haga recuperar las ganas de vivir. Para ello viaja a Atenas, coge un taxi y se deja llevar a los rincones oscuros del mundo de los muertos.

Mouawad hace de sí mismo, con una interpretación relativa pero muy bien sincronizada técnicamente. Y es que en escena aparece él solo, con una cortina sobre la que se proyecta el video en el que todo ocurre. El creador interacciona con el audiovisual constantemente, pasando delante y detrás de la pantalla. Bonita metáfora de la fina línea del presente, que constantemente cruzamos hacia adelante y hacia detrás, sin poder pararnos a vivir el momento.

Le sobra al montaje toda la primera hora, en la que el planteamiento se alarga extremadamente. Cuando por fin cogemos la tónica del viaje y sus paradas, el nudo y el desenlace se aceleran, precipitando un final que por cuestiones productivas no puede demorarse más. Y es una lástima, porque ahí está la parte interesante, el encuentro en el Hades con el alma propia, enclaustrada por anhelos y frustraciones auto-creadas; los jóvenes – el suicidio es la principal causa de muerte entre adolescentes-, y los poetas, que para el creador son los que dan sentido a la existencia. Lástima que llegados a ese punto el desgaste del espectador sea notable y la atención haya disminuido.

Inflammation du verbe vivre podría ser un gran montaje, lleno de matices, poesía y belleza. Pero su densidad y la irregularidad del ritmo lo convierten en una propuesta complicada, un reto para el que no todo el mundo está preparado ni dispuesto.

Inflammation du verbe vivre (Des mourants 1) de Wajdi Mouawad

Basado en Filoctetes de Sócrates

Teatre Lliure, dentro del Grec 2017

 Foto: Pascal Gely

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