DISTANCIA SIETE MINUTOS

Crítica de ‘Distancia siete minutos’

El paralelismo entre la vida de un padre y su hijo y el transcurso de la nave ‘Curiosity’, enviada a Marte para explorar el planeta rojo desde su construcción hasta su aterrizaje, son las dos historias que mueven la obra de Titziana Teatro, que después de haber recorrido gran parte de territorio nacional e internacional, se despide en el Teatro del Barrio de Madrid.

Diego y Pako encarnan a Felix, un juez al que su nombre no le hace mucha justicia, y a su padre, un abogado jubilado que vive en soledad y viudedad. Ambos atropellados por el tabu de un momento trágico y oscuro que separa las vidas de los dos protagonistas durante ocho años de casi sin contacto y que una plaga de termitas obliga a Felix a volver al hogar paterno donde renaceran las diferencias y los viejos fantasmas.

Una escenografía minimalista compuesta por dos mesas, acompasadas por un estudiado juego de luces, hacen contar la historia con ritmo y un amplio número de registros donde se intercala: la comedia sobre el trasfondo dramático de dos vidas tocadas por la infelicidad. Pako Merino interpreta a varios personajes, sin estridencias poniendo el toque justo a cada personaje que Felix encuentra día a día en su profesión.

Una historia que aunque se sale de lo común no deja de ser una historia que podría ser una realidad. Una historia desgarradora que demuestra que el pasado siempre es difícil de borrar.

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