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Crítica de “Nina”

En la versión de Raimon Molins, la protagonista femenina de La gaviota dinamita su pasado y decide empezar de nuevo. Y lo hace al principio de la obra, pues la aportación del director pasa por una ruptura de la cronología clásica de Txékhov para empezar por el final, con un flashforward en el que da a entender el espíritu luchador de Nina.

Desvelado el final utópico, lo que vemos es una representación bastante fiel del último encuentro entre ella y Tréplev, con pocas salidas de guion. Alguna aparece durante la reflexión metateatral sobre las conocidas “nuevas formas”. Y también hay momentos de ruptura cuando Tréplev se dirige directamente al público para ponerle en un mínimo contexto, útil para aquella parte del público que no conoce la obra original.

Poco más. Lo cierto es que pasada la primera escena, parece que nos olvidemos de Nina para centrarnos en Tréplev, verdadero protagonista del Txékhov. Ahí es quizás donde más falla la dramaturgia de Molins, puesto que no dice mucho más sobre el personaje al que en principio iba dirigida su versión.

Gal·la Sabaté –que ya había estado en Nora- y Jordi Llordella –el protagonista de Júlia- son los únicos actores que defienden el texto. Ella, una Nina que fluctúa entre la tristeza, el miedo, la incertidumbre y la esperanza a partes desiguales. Él, un Tréplev nervioso, apocado, lleno de tics.

A nivel de puesta en escena, parece que en esta ocasión Molins se ha moderado todavía más en el uso de los audiovisuales. No vemos aquí espacios más allá del escenario, películas antiguas ni grabaciones en directo. Aquí las proyecciones se limitan a mappings sobre la pared que reflejan las inquietudes de los personajes e interactúan con ellos. Sí continúa un cierto abuso de la música, utilizada como recurso expresivo y no siempre necesario.

Por todo ello, Molins cierra su proyecto de temporada con una tercera parte más moderada. Si por un lado se agradece la disminución de elementos simultáneos, por otro se echa en falta una dramaturgia más innovadora, una apuesta más firme por su mensaje.

Nina, basado en La gaviota de Anton Txékhov.

Tercera parte de la Trilogia de la imperfecció

Dramatúrgia y dirección de Raimon Molins

Interpretada por Gal·la Sabaté y Jordi Llordella.

Hasta el 4 de junio en la Sala Atrium.

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