estiu

Crítica de Estiu

Sigue un año más una de las iniciativas culturales más estimulantes de Barcelona, el Terrats en Cultura. Desde cualquier terraza de casa o comunidad que entra en el juego, se representan obres de teatro, conciertos, performances, números de circo… Este año la programación sigue siendo muy variada y uno de los espectáculos programados es la nueva obra de teatro de Helena Tornero, “Estiu” que se ha representado el fin de semana del 1 y el 2 de julio y que es un encargo que pidieron la joven compañía La Fil·loxera a la dramaturga.

Esta historia narra el reencuentro entre tres hermanas en el terrado de su antigua casa, en Portbou. Es una historia cargada de nostalgia, un bonito drama con puntos cómicos y escrito con apuntes autobiográficos de la autora cuya infancia la pasó viviendo en la estación de tren de Portbou. El encargo de las tres actrices que forman la compañía a Tornero venía con una condición, que el texto estuviera basado o que partiera de “Las tres hermanas” de Txékhov. La autora, pero en vez de sumergirse en el pesimismo de Txékhov, decidió escribir una historia de tres hermanas más luminosa, tirando de sus propias raíces y ubicando la acción en una terraza de una casa en el pueblo fronterizo de Portbou. Cabe destacar que es una coincidencia de que toda la acción se sitúe en un terrado, una feliz coincidencia para la organización del Terrats en Cultura.

Este reencuentro lo planea Laura, la hermana pequeña porque necesita rememorar ciertos hechos de su pasado para escribir una novela. Este personaje cuenta lo que va sucediendo talmente como si estuviera escribiendo ya su novela, es la voz de la propia autora. Pero es una narración que no solo la escribe esta hermana, sino que también la narran las otras dos hermanas. La reconstrucción de los hechos que propiciaron la separación de las tres hermanas en su infancia no puede ser narrado sólo desde un punto de vista, la responsabilidad es de las tres hermanas, víctimas de lo que sucedió entonces y que ahora tratan de descubrir. Este drama familiar está construido a partir de la mentida y la fabulación. María, la hermana mediana miente para poder conseguir que Antonia, la mayor, venga; la pequeña asume la mentida por miedo a la mayor; y una vez, las tres hermanas ya han limado las asperezas y se han abrazado al pasado de su infancia, deciden contarse cuentos bajo las sábanas, tres fábulas que hablarán también de sí mismas. Estos tres cuentos infantiles terminarán en una abrupta acusación de la hermana mediana a la pequeña que desconcierta por su futilidad, una acusación tremendamente infantil que parece puesta por la autora para que ayude a desenmascarar la mentida, relanzar el drama y abocarse a la resolución del misterio. Pero todo está bien mesurado y no hay ninguna respuesta emocional gratuita por parte de estas tres hermanas. Cuando se resuelve el conflicto y se descubre la verdad apuntada en un diario, todo encaja, incluso la reacción de María.

Jugando al espacio vacío de Lecoq, Tornero marca un cuadrado con cinta como escenario donde debe sucederse la acción, todo lo que sucede fuera de él es para cuando las actrices salen de su personaje y hacen de narradoras (cogiendo esta libreta Miquel Rius como diario o el propio guion de la obra para reforzar la acción de estar escribiendo el relato). En este espacio, a un metro de los espectadores, las tres jóvenes actrices derrochan talento y ganas y trabajan muy bien sus personajes y sus propios arcos dramáticos.

Tal como ya hizo en anteriores textos teatrales (sobre todo en aquella pieza teatral tan celebrada, “No hables con extraños”), Helena Tornero vuelve a fijar la mirada sobre la dictadura franquista, haciendo un nuevo ejercicio de memoria histórica. Las tres hermanas cuentan que el motivo de su separación fue el encuentro con tres alemanes ensangrentados en las escaleras que conducían a la playa. Tres alemanes a quienes no dejaron cruzar la frontera, talmente como el “héroe anónimo” Walter Benjamin, cuya tumba recala en el cementerio de Portbou. Pero siempre es mejor ocultar las miserias familiares bajo otras historias dramáticas. Mejor echar la culpa a un tercero que pasaba por allí que aceptar la propia mierda.

Tornero sabe trabajar las emociones, a través de la nostalgia (cantando y bailando al son de Eurythmics, contando cuentos bajo una sábana…) y de un pasado traumático cuyas heridas abiertas hay que cerrar de una vez por todas.  Es una bonita historia, bien dirigida, con una joven compañía con talento y energía. Afortunadamente esta historia tendrá un mayor recorrido pues será una de las obras que iniciará el próximo curso en el Maldà.

Estiu de Helena Tornero             

Dirigida por HelenaTornero.

Interpretada por Iona Balcells, Lorena Hernández y Marina Collado.

Drama familiar.

En una terraza de Barcelona del cicle Terrats en Cultura 2017, el 1 y 2 de julio.

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