El veneno del teatro

Crítica de ‘El veneno del teatro’

El veneno del teatro

Tras presenciar este espectáculo lo que queda en la boca del espectador es un grito placentero, un inmenso “¡bravo!” salido de lo más profundo de su ser.

Un espacio escénico completamente equilibrado en todo momento, con la escenografía y el atrezzo justos, y con un bello diseño que brilla por su armonía y su eficacia. Un espacio sonoro envolvente, repleto de efectos y con una música que enriquece el curso de los acontecimientos.

Como bien señala el título esto es TEATRO, y “veneno” dado que se respira lo adictivo, lo enfermizo, lo vital que es el teatro y la vida de un cómico, un actor, – en su más amplio espectro – dentro de la sociedad. Sin duda la profesión más despreciada, envidiada y apreciada por el común de los mortales.

Se plantea un estudio exhaustivo, fisiológico y casi científico sobre la tarea psicológica del actor (humanos que por su profesión encarnan en sus propias carnes a otros en el escenario). La lucha existente entre verdad y ficción. Qué significan las clases sociales, y qué tiene que ver en ellas la apariencia física externa marcada por la actitud y por la indumentaria. La estupidez humana al tratar a las personas por lo que se cree que son, por lo que le han dicho que son; por lo que el propio individuo se considera que es y la idea que tiene del lugar que ocupa en la sociedad. Y sobre todo un estudio sobre el instinto.

Dos actores (Solá y Freire) que bajo la batuta de un maestro de la escena como Mario Gas, ejecutan su arte en todo su esplendor demostrando su destreza como intérpretes en sus numerosos cambios de actitud física, tonal, tímbrica y con una dicción argentina hermosa.

El aclamado dramaturgo español Rodolf Sirera creó en 1978 un texto analítico, complejo y pormenorizado de lo que es la vida del actor encarnando personajes. ¿Dónde está el actor y dónde el personaje en la representación? ¿Qué del actor tiene el personaje y qué del personaje es el actor? ¿Dónde está el juego y dónde sus peligros? ¿Quién finge y quién actúa?

“El veneno del teatro” es un espectáculo que deben ver todos los actores y estudiantes de teatro y por extensión toda persona que ame este arte, a sus intérpretes y que tenga preguntas sin responder acerca de lo que es “actuar”. A nadie dejará impasible ya que la obra es un continuo in crescendo hasta desembocar en un final apoteósico por lo brutal que puede llegar el ser humano con sus empecinamientos.

Teatros del Canal. Hasta el 16 de diciembre.
Autor: Rodolf Sirera
Director: Mario Gas
Intérpretes: Daniel Freire y Miguel Ángel Solá
Luces: Juan Cornejo
Escenografía: Paco Azorín
Figurinista: Antonio Belart

1 comment

  1. Paco

    me han encantado los actores, aunque la obra no llega a aclarar el conflicto entre las formas de ver el teatro y se decanta por un experimento caprichoso de alguien con poder sobre su avasallada víctima. El trabajo de Daniel Freire, por momentos llega a conmoverte y Solá, que creo que puede con cualquier personaje que le den transmite la peligrosidad de una mantis religiosa. Mi enhorabuena a Mario Gas. Gracias por publicar mi opinión. Sigo a Másteatro. Carlos Pacheco Vega.

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