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Crítica de “Cuerpo dividido”

“Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender” (Charles Dickens)

La decepción raramente camina lejos de los senderos del amor, o va paralela al camino o tarde o temprano nos saldrá al encuentro y nos desvelará los defectos, los vicios y los bajos fondos del que nunca creímos que los tendría, o sea, del amado o la amada. Porque idolatrar al otro cuando estamos enamorados, es natural, pero aceptar sus miserias más humanas es duro y se hace muy cuesta arriba. Sólo unos pocos elegidos amarán sin condiciones por encima de todo y de todas las cosas porque el verdadero amor incondicional, es el amor infinito, y ése, no está al alcance de todos los mortales.

La historia nos presenta una de esas historias de amor entre Manuel y Cristina. Ellos son una pareja de esas que deciden darse el “sí quiero” sin saber que la vida en común acaba de empezar y que todavía, tienen mucho que conocer el uno del otro, y que el destino, les tiene una prueba de amor preparada antes de dar el gran paso. Amor, mentiras vicios ocultos y sexo se dan cita en ésta relación, como en casi todas, y también como en casi todas, los vicios y secretos del pobre Manuel, servirán para poner a prueba el amor de Cristina y sobre todo, para que ellos se conozcan mejor a sí mismos.

Se puede decir que contamos con un buen argumento escrito y dirigido por (Raúl Quirós), una sugerente historia y  buen texto al servicio del actor, y que su sencilla y coherente puesta en escena (tratándose de Bululú es lógico por el espacio), desde luego, en nada ayuda porque deja al descubierto las pequeñas carencias que ellos dos hayan dejado en el tintero a la hora de representar a ésta pareja que cuenta una historia de pasiones ocultas pero que entre ellos, las pasiones, parece que las olvidaron antes de leerse los guiones…aunque es cierto que cuando no hay química, nada se puede hacer.

Cabe destacar aún así, el riesgo con el que trabaja su protagonista (Naiara Murguialday) que dibuja muy bien al personaje y lo hace transitar por los diferentes estados anímicos con una buena versatilidad, y ver a una actriz arriesgar en un espacio pequeño, enriquece si cabe más su trabajo, y gracias a eso, el espectador empatiza con la historia hasta la llegada del tercer personaje, (Rubén Labio) en el papel de Gigoló, muy correcto y que engancha al público hasta el final de la obra. Buen resultado final.

Y recuerden que…el espectáculo siempre debe continuar.

¡Arriba el telón!

 

Sala Bululú. Domingos de julio y agosto de 2013 20:30h

Actores: Miguel Ángel Quirós, Naiara Murguialday, Rubén Labio.

Director: Raúl Quirós.

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