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Crítica de ‘Cuando fuimos dos’

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Nunca se ha visto utilizar una escenografía, compuesta en su mayoría por cajas de embalaje y una cama de matrimonio, de una manera tan eficaz. Todo cambia ante los ojos del espectador con un gran dinamismo; fomentado en gran medida por los actores que hacen un uso real de la escenografía, de la utilería y del espacio escénico en su conjunto.

Y es que cuando el amor falla, la vida se convierte en un enorme caos de cajas embaladas, de idas y venidas. Si cada caja simbolizase, al inicio, una pieza que cada uno aporta a la unión para crear un “dos”; un desengaño amoroso puede resumirse en la frase que dice César finalmente: Estoy harto de ver mi vida metida en una caja, y no quiero que me roben ni una sola caja más.

Felicitar a todo el equipo artístico involucrado en esta obra teatral. Desde el escritor, Fernando J. López; por aportar a la escena española un texto tan sobresaliente, por tratar una temática tan repleta de estereotipos, frivolidades y pluma – como es la de la relación amorosa entre dos hombres-, con una exquisitez rallante en la genialidad. Felicitar a los actores porque realmente transmiten en cada palabra, en cada sentimiento, en cada gesto un dominio absoluto de su arte y porque conmueven y extasían al público con esta historia tan bella, artística y verdadera. Y por supuesto felicitar al gran director de escena canario, Quino Falero, por su buen gusto, por una dirección actoral espléndida y por su sensibilidad.

El espectador se encontrará con dos hombres, Eloy y César, que un buen día deciden tener una relación y compartir sus vidas, sus intimidades, sus miedos, sus anhelos, sus sueños y que la vida les pone ante la difícil situación de: “¿qué queda cuando el amor se va por la ventana y entra el hastío por la puerta?” Una historia donde se tratan, con un sumo cuidado y mucho humor, tantas situaciones que hemos vivido los humanos en relaciones sentimentales (hombres y mujeres por igual); las mentiras, la asfixia, la ética, los distintos ambientes sociales que envuelven a las parejas, las esperas, los rencores,… Lo maravilloso que es cuando la persona que se ama dice: Te estoy diciendo que si ¿quieres que seamos dos?…Lo doloroso que es cuando la misma persona dice: Mejor no vernos más porque eso es tentar a la suerte y removerlo todo. Un juego constante entre el pasado y el presente. Lo que hubo y lo que hay.

El espectáculo está servido, ahora toca saborearlo en La Sala Sol de York.

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