Ay Carmela

Crítica de ¡Ay, Carmela!

El recientemente nominado a los Butaca Frank Capdetpor su papel en Flor de nit- El cabaret– ya estrenó ¡Ay Carmela! hace dos temporadas junto a Savina Figueras. Ahora, el montaje vuelve para alcanzar la función 100 a unos meses del 80º aniversario del inicio de la Guerra Civil Española.

En el conocido texto, la ironía y el humor de Sanchis Sinisterra hablan del dolor de la guerra desde el punto de vista de dos víctimas que poco tienen que ver con ella. Paulino y Carmela, un humilde dúo cómico protagonista de un espectáculo itinerante de varietés, pasan la frontera sin quererlo llegando a un Belchite recién conquistado por los fascistas. Allí, la pareja es obligada a interpretar su número delante de las milicias franquistas y de un grupo de condenados a los que fusilarán al amanecer.

La primera vez que vi la obra fue en Madrid, en un montaje protagonizado por Elisa Matilla y Jacobo Dicenta en el que ya disfruté de la solidez y el carácter de los personajes. Sin embargo, son multiples las veces que la historia se ha representado: En teatro, en cine e incluso en musical. En esta ocasión, Capdet interpreta un Paulino temeroso en la adversidad, orgulloso ante su esposa y desolado por la impotencia, mientras que Figueras dota a su personaje de un carácter fuerte y una presencia robusta que se acentúan en la escena del clímax. En ella, con el torso desnudo y con la bandera republicana como capa, Carmela defiende la libertad en un acto de valentía que la llevará a las peores consecuencias.

Además, en la versión dirigida por Víctor Álvaro me he encontrado con una visión más onírica, con movimientos de clown y con un diseño de las posiciones mucho más fotográfico. El montaje cuenta con una escenografía prácticamente ausente apoyada únicamente por una iluminación que distingue el pasado del presente. No hace falta más, puesto que la actuación ocurre en su totalidad en un teatro.

La historia remarca aquí la importancia de la memoria, dándoles el momento justo a las distintas actuaciones musicales del grupo y centrándose más en las situaciones, los pensamientos y los recuerdos. Porque el mensaje de Sinisterra va más allá de la mera anécdota y viene a decir que a veces la vida te obliga a elegir, incluso cuando no quieres hacerlo. La obra se convierte por tanto en una forma muy eficiente de recordar los errores del pasado y de reivindicar el culto a la libertad.

¡Ay Carmela! de José Sanchís Sinisterra.

Dirigida por Victor Álvaro.

Interpretada por Frank Capdet y Savina Figueras.

Tragicomedia ambientada en la guerra civil.

Hasta el 8 de noviembre en el Almeria Teatre.

Foto: Claudia Serrahima

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